El rendimiento de Højlund parece tener una correlación directa con su capacidad goleadora. Cuando anota, su desempeño general se considera de bajo nivel. Sin embargo, cuando no logra marcar, se destaca como un excelente creador de juego y atacante.
Según análisis recientes, Højlund no ofrece una salida para presionar con un balón largo. Un cambio táctico a 4-3-3, con una presión hombre a hombre, revela una tendencia del jugador a replegarse, lo que no beneficia al equipo. Su capacidad para fijar a los defensores y mantener la posesión del balón representa un riesgo mayor para la defensa contraria.
En cuanto a su rol ofensivo, se ha observado que Højlund busca constantemente espacios para avanzar y eliminar a los oponentes mediante regates, lo que lo convierte en una pieza clave en el ataque.
