La campaña liderada por Estados Unidos contra objetivos militares iraníes ha entrado en su tercera semana este viernes, con intercambios de ataques por parte de ambos bandos y una persistente escalada de tensiones en Oriente Medio.
Funcionarios estadounidenses informaron que las fuerzas estadounidenses atacaron instalaciones en la isla de Kharg, un centro militar clave para la infraestructura petrolera de Irán. Las autoridades enfatizaron que, por ahora, se evitaron las instalaciones petroleras, pero Teherán advirtió que cualquier ataque futuro contra sus activos energéticos se encontrará con una respuesta.
El conflicto ha interrumpido los mercados energéticos globales. El estrecho de Ormuz, por donde transita aproximadamente un quinto del suministro mundial de petróleo, ha experimentado un aumento de las preocupaciones de seguridad. Barclays ha elevado su previsión para el crudo Brent a 85 dólares por barril en 2026, señalando que una interrupción prolongada podría elevar aún más los precios.
Países vecinos están sintiendo los efectos. Irak ha informado de ataques que se extienden a través de sus fronteras, lo que genera temores de que la guerra pueda desestabilizar la región en general. Teherán también ha emitido advertencias para los puertos de los Emiratos Árabes Unidos, mientras que instalaciones estadounidenses en Bagdad han sido objeto de ataques con misiles atribuidos a fuerzas iraníes.
La campaña, que comenzó con ataques coordinados de Estados Unidos e Israel a principios de este mes, se ha ampliado para incluir objetivos militares y económicos estratégicos. Los analistas señalan que, si bien Estados Unidos e Israel enmarcan los ataques como limitados, la respuesta de Irán indica la posibilidad de una mayor escalada.
El presidente Donald Trump también ha recurrido a las redes sociales y a declaraciones públicas para cuestionar cómo se presenta el conflicto en los medios, desestimando lo que califica de cobertura engañosa y reiterando que las acciones de su administración, incluidos los ataques a la isla de Kharg de Irán, están siendo malinterpretadas.
Los funcionarios y analistas están atentos a varios acontecimientos clave: si Irán ataca la infraestructura petrolera en el Golfo, cómo responderán los mercados petroleros mundiales y si surgirán canales diplomáticos para reducir el riesgo de un conflicto regional más amplio.
A medida que la guerra continúa, los observadores internacionales advierten sobre el potencial del conflicto para interrumpir el suministro de energía, aumentar la inestabilidad regional y atraer a actores adicionales en Oriente Medio.
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