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Si la guerra en Oriente Medio continúa, los hogares se verán significativamente afectados, y no solo en el surtidor de combustible. La ropa, las herramientas y los alimentos también se encarecerán a largo plazo, según cálculos de economistas de Rabobank.
Estos aumentos de precios no se sentirán de inmediato, explica Hugo Erken, economista jefe de RaboResearch. “Después de tres meses, se observarán los primeros efectos en productos industriales como el acero. El precio aumentará gradualmente, ya que primero se encarecerá el transporte, luego los productos que contienen acero, como lavadoras y consolas de videojuegos, y finalmente subirán los salarios.”
Según Erken, el pico de los aumentos de precios se notará en aproximadamente 21 meses, casi dos años.
‘La luz debe estar encendida’
El modelo de los investigadores de RaboResearch no se extiende más allá de esos dos años debido a la incertidumbre en torno a la guerra en Irán. Los economistas se basan en los precios recientes del petróleo y el gas, pero no está claro hasta dónde podrían seguir aumentando los precios de la energía.
Lo que sí está claro es que el precio en el surtidor y la factura energética serán lo primero que sentirán las personas. Después, les tocará el turno a los productos intensivos en energía, como los billetes de avión y las actividades de ocio, según Erken.
“Tomemos como ejemplo una noche de hotel. La luz debe estar encendida, la calefacción debe funcionar, y se debe cocinar comida en el restaurante. Todo eso se volverá más caro. Y al final, también habrá que pagar más al personal.”
Subida de salarios
Según el economista, los efectos de los altos precios de la energía se sentirán más tarde en los servicios como la peluquería, la estética y la reparación de automóviles. “Es probable que los sindicatos presenten una demanda salarial adicional en las negociaciones de convenios colectivos.”
Esto se debe a que buscan compensar los ingresos de los trabajadores por la mayor inflación que probablemente experimentaremos debido a los altos precios de la energía. “Estos salarios más altos deben ser pagados por el empleador, lo que repercutirá en el consumidor en forma de productos más caros.”
Duración prolongada
Los investigadores de RaboResearch esperan que el choque energético que estamos empezando a sentir ahora dure un tiempo prolongado. Erken señala que vimos lo mismo durante la crisis energética de 2022, cuando comenzó la guerra en Ucrania. En ese momento, sin embargo, el precio del gas era considerablemente más alto que ahora.
El economista Jan-Paul van de Kerke, del departamento de investigación de ABN AMRO, también espera que los productos se encarezcan. Al igual que Erken, está monitoreando las consecuencias económicas de la guerra en Oriente Medio.
Según Van de Kerke, los Países Bajos podrían sentir los efectos de los altos precios de la energía más rápidamente que otros países europeos. Nuestra inflación es ligeramente superior a la del resto de la eurozona. Además, según él, los Países Bajos aún se están recuperando del anterior choque energético de 2022. “El escenario más probable es que la inflación en nuestro país se sitúe en torno al 3 por ciento”. Actualmente, ese porcentaje se sitúa en torno al 2,4 por ciento.
Erken espera que los precios de la energía, como ocurrió con el tiempo en la guerra de Ucrania, se normalicen gradualmente.
