Rusia ha intensificado sus ataques contra Ucrania en los últimos días, provocando una grave crisis energética en el país, especialmente en la capital, Kiev. Según informes, la ciudad enfrenta los cortes de energía más severos de su historia, en plena temporada invernal.
En un lapso de cuatro días, Ucrania ha sido objeto de dos grandes ofensivas aéreas rusas. Paralelamente, Estados Unidos ha condenado el uso de misiles hipersónicos por parte de Rusia, calificándolo como una escalada innecesaria del conflicto.
Las autoridades ucranianas han denunciado que Rusia lanzó misiles balísticos portadores de armas nucleares tácticas, una acción que también ha sido criticada por Washington. La situación se agrava con los ataques a infraestructuras críticas, como centrales eléctricas, dejando a más de la mitad de los hogares en Kiev sin calefacción y con cortes de electricidad que superan las 50 horas.
Además de Kiev, la ciudad de Járkov ha sido blanco de intensos bombardeos, resultando en la muerte de cuatro personas y heridas a seis. Los ataques rusos se han concentrado en varias ciudades importantes del país, exacerbando la crisis humanitaria y la inestabilidad en la región.
