La calidad del sueño es fundamental para nuestra salud física y mental. Recientemente, diversos expertos han advertido sobre hábitos nocturnos que podrían ser perjudiciales, incluso peligrosos. Investigaciones neurológicas sugieren que ciertas prácticas pueden aumentar el riesgo de demencia y afectar el funcionamiento cognitivo, llegando a producir síntomas similares a la embriaguez.
Además, se ha destacado la importancia de la recuperación durante el sueño. Algunos hábitos, aparentemente inofensivos, pueden estar saboteando este proceso reparador, impidiendo que el cuerpo se recupere adecuadamente.
Un médico del AIIMS ha enumerado cinco efectos negativos de la privación crónica del sueño en el organismo, y ha propuesto siete hábitos que pueden contribuir a un descanso nocturno de calidad. Prestar atención a estos aspectos puede marcar una diferencia significativa en nuestro bienestar general.
