Marte pudo albergar un océano y este caos geológico es la clave
Nuevas evidencias sugieren que Marte, en su lejana historia, pudo haber tenido un océano que cubrió extensas regiones del planeta rojo. Un estudio reciente, basado en datos de la misión Mars Express de la Agencia Espacial Europea (ESA), ha identificado restos de un antiguo sistema fluvial que revelaría cómo el agua moldeó la superficie marciana hace más de 3.000 millones de años.
Los investigadores, utilizando imágenes de alta resolución y modelos digitales, han detectado depósitos sedimentarios en forma de abanico en el sureste de Coprates Chasma, una sección del vasto sistema de cañones conocido como Valles Marineris. Estos patrones geológicos, similares a los formados por deltas en la Tierra, apuntan a la existencia de un cuerpo de agua masivo que, en su momento de mayor extensión, podría haber alcanzado niveles significativos en la región.
El análisis, publicado en la revista científica npj Space Exploration, fue liderado por un equipo internacional que incluyó a expertos de la Universidad de Berna y el Istituto Nazionale di Astrofisica (INAF) de Padua. Los resultados confirman que el agua líquida jugó un papel crucial en la transformación de Marte, aunque su desaparición posterior se debió a una combinación de factores geológicos y atmosféricos.
Según los hallazgos, la pérdida del campo magnético global del planeta —ocurrida hace aproximadamente 4.000 millones de años— permitió que la radiación solar erosionara la atmósfera marciana, facilitando la pérdida de agua hacia el espacio. Sin embargo, estudios recientes de la NASA sugieren que gran parte del líquido no se evaporó, sino que fue absorbido por la corteza marciana, quedando atrapada en minerales hidratados bajo la superficie.

Estas investigaciones no solo amplían nuestra comprensión del pasado acuoso de Marte, sino que también ofrecen pistas sobre la habitabilidad potencial del planeta en épocas remotas. Los datos obtenidos por Mars Express, en órbita desde 2003, siguen siendo fundamentales para reconstruir la historia climática de Marte y evaluar su capacidad para albergar vida en el pasado.
La misión, que ha cartografiado el 99% de la superficie marciana, ha revelado detalles sin precedentes sobre la actividad volcánica, la presencia de hielo subterráneo y, ahora, los vestigios de antiguos sistemas fluviales. Estos descubrimientos refuerzan la idea de que Marte, hace miles de millones de años, pudo ser un mundo más cálido y húmedo, con condiciones similares a las de la Tierra primitiva.
Los científicos continúan analizando los datos para determinar con mayor precisión el alcance de este océano hipotético y su impacto en la evolución geológica del planeta. Mientras tanto, las misiones actuales —como el rover Perseverance— buscan muestras que puedan confirmar estas teorías y revelar más secretos sobre el pasado marciano.
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