El rover Magellano, inspirado en los exploradores de Marte, ha logrado avanzar a través de kilómetros de pasajes subterráneos bajo la antigua ciudad etrusca de Veios, situada al norte de Roma. Mediante el uso de tecnología de vanguardia y métodos no invasivos, se ha conseguido la primera cartografía integral de estos corredores.
Tecnología aeroespacial aplicada a la arqueología
Para superar los desafíos del terreno, el Magellano utiliza una suspensión tipo rocker-bogie, la misma tecnología empleada por los rovers de la NASA. Este sistema permite que las ruedas mantengan un contacto constante con el suelo irregular, distribuyendo el peso y sorteando obstáculos sin perder tracción.
La implementación de sensores, navegación remota y sistemas de recolección de datos a distancia permitió al vehículo explorar zonas estrechas, húmedas y de visibilidad reducida donde el acceso humano representaba un riesgo. Este esfuerzo fue coordinado por equipos del Museo Nacional Etrusco de la Villa Giulia y la cátedra de Etruscología de la Sapienza, quienes adaptaron herramientas del dominio aeroespacial para su uso en un laboratorio arqueológico subterráneo.
El complejo subterráneo de Veios
Veios, uno de los centros principales de Etruria que floreció desde el siglo VIII a.C. A solo 16 kilómetros de Roma, contaba con una sofisticada organización urbana que incluía santuarios, barrios organizados y necrópolis con tumbas ricamente decoradas. Bajo la superficie, la ciudad disponía de una red de galerías denominada cuniculi, que funcionaban como cisternas, acueductos y, en ocasiones, como accesos discretos.

El rover Magellano recorrió tanto pozos verticales como galerías horizontales, mapeando las conexiones entre puntos clave como el valle de Cannetaccio, el planalto de Campetti y el Santuario de Portonaccio.
Hallazgos rituales
Uno de los descubrimientos más destacados se produjo cerca del templo de Apolo, donde los investigadores registraron una gran piscina sagrada de aproximadamente 20 metros. Este tanque, alimentado por los cuniculi, servía como prueba material de la realización de rituales de purificación. Los datos indican que la piscina continuó utilizándose durante la época romana, después de que Veios fuera conquistada en el año 396 a.C.
