Heineken anticipa ventas aún más bajas para 2026, según informó la compañía. A pesar del creciente interés en el mercado de bebidas con bajo o nulo contenido alcohólico, las ventas de su propia versión, Heineken 0.0, experimentaron un descenso.
El debilitamiento de las ventas en Europa no pudo ser compensado por el crecimiento observado en mercados como México y China. Incluso Alemania, un país con una arraigada cultura cervecera, ha mostrado una tendencia a alejarse de las cervezas alcohólicas.
La salida del director ejecutivo de Heineken «no es una sorpresa», declaró James Edwardes Jones, analista de consumo de RBC Capital Markets. Tras el anuncio de la dimisión de van den Brink en mayo, el precio de las acciones de la empresa cayó alrededor de un 3%.
«Quizás este cambio en la dirección es lo que Heineken necesita», señaló Jones, agregando que, a pesar de llegar con grandes expectativas, van den Brink «no cumplió con ellas». El analista también advirtió que la disminución del consumo de alcohol, especialmente entre la Generación Z, representa «un riesgo para el crecimiento a largo plazo de Heineken».
Jonny Forsyth, estratega principal de Mintel Food & Drink, coincidió en que, si bien la cerveza sin alcohol está ganando popularidad, Heineken «continuará teniendo dificultades a menos que pueda revitalizar su marca de cerveza alcohólica insignia». Según Forsyth, la empresa necesita invertir más en publicidad. «Actualmente, Heineken carece de una identidad premium clara, en contraste con una marca como Guinness, que ha logrado posicionarse de manera distintiva y aspiracional», afirmó.
Fundada en los Países Bajos, Heineken, valorada en miles de millones de euros, tiene más de 150 años de historia y es propietaria de marcas importantes como Murphy’s Irish Stout, Sol, Desperados y Amstel, así como de las marcas de sidra Strongbow, Inch’s, Old Mout, Bulmers y Red Stripe.
