El año 2025 resultó favorable para quienes planearon acceder a una hipoteca. La reducción de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) y el consiguiente descenso del euríbor permitieron a la mayoría de las entidades financieras ofrecer préstamos hipotecarios a tipos más bajos, generando una competencia que benefició a los usuarios.
Si bien el inicio de 2026 mantuvo la tendencia a la baja, los expertos anticipan un cambio de rumbo. Consideran que los intereses hipotecarios han alcanzado su punto más bajo y comenzarán a incrementarse en breve, una tendencia que ya se observa en algunas entidades bancarias. A pesar de que actualmente aún es un buen momento para contratar una hipoteca, esta rentabilidad podría no mantenerse por mucho tiempo.
Las mejores hipotecas de enero de 2026
Hipotecas y euríbor: los datos que anticipan un alza
El principal factor que lleva a los analistas a prever un aumento en el costo de las hipotecas es la reciente subida del euríbor. Tras alcanzar un mínimo de 2,08% en julio, el indicador cerró diciembre en 2,27%, acumulando cinco meses consecutivos de incrementos. Dado que el euríbor influye directamente en los intereses de los préstamos hipotecarios, su evolución ascendente sugiere un comportamiento similar en estos últimos.
El euríbor actúa como un termómetro del precio del dinero, reflejando el costo al que los bancos se prestan fondos entre sí. Su actualización diaria lo convierte en un indicador fiable de la evolución del mercado. Por esta razón, las entidades financieras vinculan los intereses de sus hipotecas al euríbor, tanto en los préstamos a tipo variable como, indirectamente, en los de tipo fijo, trasladando a los clientes los costos de financiación más sus márgenes de beneficio.
En las hipotecas variables, la relación con el euríbor es directa: la cuota se calcula sumando un interés fijo, generalmente bajo, al valor del euríbor. Las mensualidades se ajustan cada seis meses o un año, en función de la cotización del indicador.
En el caso de las hipotecas fijas, la influencia del euríbor es menos evidente, pero presente. Cuando el euríbor sube, los bancos tienden a aumentar los intereses de los nuevos préstamos, sin afectar a las cuotas de aquellos ya concedidos, al ser hipotecas a tipo fijo.
Por lo tanto, la reciente subida del euríbor y las previsiones de que continúe al alza sugieren que los bancos trasladarán este encarecimiento a sus hipotecas, especialmente a las nuevas, aunque también a las existentes de tipo variable.
La compra de vivienda no cesa su crecimiento
Otro factor clave en el posible encarecimiento de las hipotecas es el dinamismo del mercado inmobiliario. La compra de vivienda se mantiene en niveles elevados, alterando el equilibrio de poder entre bancos y clientes. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), hasta noviembre de 2025 se registraron 660.089 compraventas, superando las cifras de todos los años anteriores hasta 2007, en pleno auge de la burbuja inmobiliaria.
Ante una alta demanda de vivienda y financiación, los bancos no se ven obligados a competir agresivamente por los clientes, ya que cuentan con suficientes solicitudes para satisfacer su capacidad operativa. Esta situación les permite aumentar los precios, lo que contribuye a la previsión de un encarecimiento de las hipotecas en 2026.
Además del volumen de operaciones, el importe medio de las hipotecas también ha aumentado, impulsado por el encarecimiento de la vivienda. El Índice de Precios de Vivienda del INE registró una subida interanual del 12,8% en el tercer trimestre de 2025. El aumento de los precios de la vivienda implica hipotecas más elevadas y un mayor consumo de capital y límites de riesgo por parte de los bancos.
En consecuencia, la fuerte demanda de compraventa reduce las posibilidades de encontrar hipotecas con condiciones favorables. Si bien el euríbor y las hipotecas siguen siendo los factores determinantes en el precio final, la presión de la demanda otorga a los bancos un argumento adicional para encarecer gradualmente el crédito.
