De puesto de verduras a imán cultural: El renacer del «Hoffmaňák» en Brtnice
Lo que hoy es un punto de referencia arquitectónico y cultural, tuvo un pasado mucho más modesto y pragmático. La casa ubicada en la plaza de Brtnice, conocida popularmente como el Hoffmaňák
, ha vivido una transformación radical: de albergar la venta de zanahorias y frutas, e incluso servir como sede de una delegación del SNB (la policía de la era comunista), a convertirse en un espacio que rinde homenaje a uno de los arquitectos europeos más influyentes, Josef Hoffmann.
El inmueble no solo preserva la memoria del artista, sino que se ha posicionado como un atractivo turístico que ya atrae excursiones provenientes de Viena. Para los visitantes, la experiencia incluye un detalle interactivo en el taller de la exposición de su casa natal, donde es posible imprimir la imagen de la cabeza de Hoffmann utilizando un sello en forma de cuadrado.
La historia de Josef Hoffmann, nacido el 15 de diciembre de 1870 en Brtnice, estuvo marcada por contrastes desde su juventud. Aunque inició su educación en su pueblo natal, sus años en el gimnasio de Jihlava fueron complicados. En su autobiografía, el arquitecto recordó que reprobó tres materias, lo que fue un horror para su familia, y posteriormente tuvo que repetir el curso
.
A pesar de esos inicios académicos accidentados, Hoffmann mantuvo un vínculo estrecho con su hogar. Durante las vacaciones de verano, regresaba a la casa junto a su esposa y su hijo. El lugar se convertía en el centro de reuniones familiares, recibiendo también a sus tres hermanas y sus respectivas familias. Para gestionar el espacio, el arquitecto adaptó la vivienda creando dormitorios específicos para hombres, mujeres y niños, mientras que él utilizaba su estudio en la planta baja como dormitorio.
