La presentadora Xiao Yi (小儀), icónica figura de la radio en Hong Kong, ha revelado en una entrevista explosiva los detalles tras su abrupta salida de Commercial Radio y el fin del programa matutino Morning King (*早霸王*), que tras 16 años al aire se despidió el pasado octubre. Según declaraciones exclusivas a Hong Kong 01, su despedida no fue voluntaria, sino el resultado de una estrategia corporativa para «hundir» su carrera (*»被打沉»*), una práctica que denuncia como común en la industria local.
En declaraciones emotivas, Xiao Yi explicó que su salida se produjo tras años de tensiones internas en el equipo de Morning King, donde las dinámicas entre presentadores y la dirección la llevaron a sentir que su contribución de 31 años a la emisora ya no era valorada. «No quería seguir luchando codo con codo en un equipo que ya no creía en la misma visión», confesó, añadiendo que su decisión de abandonar el programa —y la radio— fue «la única salida digna».
La revelación más impactante llegó cuando la presentadora acusó directamente a Lam Ka-yi (*梁嘉琪*), su compañera en el programa, de haber sido instrumental en su marginación. Según Xiao Yi, Lam habría presionado a la dirección para reducir su influencia dentro del equipo, alegando supuestos conflictos creativos. «Ella no quería compartir el protagonismo, y la empresa, en lugar de mediar, optó por sacrificar a quien llevaba más tiempo», declaró.
La respuesta no se hizo esperar. Lam Ka-yi, a través de un comunicado, negó rotundamente las acusaciones y contraatacó: «Xiao Yi siempre ha sido difícil de trabajar. No era cuestión de protagonismo, sino de que ella no aceptaba feedback ni cambios. Si alguien fue ‘hundido’, fue ella misma por su actitud». La presentadora añadió que, aunque compartían el programa, «no queríamos seguir luchando juntas como si fuéramos rivales en un juego».
El conflicto trasciende lo profesional: fuentes cercanas a la emisora sugieren que la decisión de cancelar Morning King —un programa con audiencia consolidada— respondía a una reestructuración interna para recortar costos. Analistas del sector, como los actores Wu Jia Le (*吳家樂*) y Deng Zhao Zun (*鄧兆尊*), ya habían especulado en octubre pasado que la salida de Xiao Yi obedecía a una estrategia de la dirección para eliminar a empleados con salarios altos y reducir gastos. «Si ahora contratan a alguien con menos trayectoria para reemplazarla, confirmarán que fue una decisión económica», advirtió Wu en su programa Entertainment Is Fun (*娛樂好好玩*).
Mientras la polémica sigue en redes sociales —con usuarios divididos entre quienes defienden a Xiao Yi como «víctima de un sistema corrupto» y otros que la señalan como «difícil de manejar»—, lo cierto es que su caso refleja los desafíos de una industria en transición. Con 91.6% de la población de Hong Kong de origen chino y un ecosistema mediático cada vez más influenciado por Pekín, figuras como Xiao Yi, con décadas de trayectoria, enfrentan un dilema: ¿lealtad a un sistema que ya no los protege o reinventarse en un mercado que premia lo nuevo?
Lo que sí queda claro es que, tras 16 años de risas, debates y noticias matutinas, Morning King cierra una era. Y su legado —como el de su presentadora estrella— quedará marcado por esta guerra silenciosa entre egos, ambición y la fría lógica de los números.
