Un estudio realizado en ratones ha revelado que una hormona producida en el intestino puede enviar señales al cerebro, influyendo en la cantidad de energía que el cuerpo utiliza. Esta hormona, conocida como FGF19 (factor de crecimiento de fibroblastos 19), actúa activando procesos que ayudan al organismo a gastar más energía.
Este gasto energético se logra mediante la utilización de las reservas de grasa como combustible, lo que contribuye a mejorar el control del peso y los niveles de glucosa en sangre en animales con obesidad.
Los investigadores vinculan este efecto a la acción de la FGF19 en el hipotálamo, una región clave del cerebro que recibe información de todo el cuerpo y del entorno para coordinar el metabolismo energético. Descubrieron que cuando la FGF19 señaliza en el hipotálamo…
Doc: American Journal of Physiology – Endocrinology and
Ket. Hormon tersebut disuntikkan langsung ke otak tikus obesitas.
La señal de la hormona FGF19 aumenta la actividad de los adipocitos termogénicos, es decir, células grasas que queman energía para generar calor. Estas células grasas especializadas ayudan al cuerpo a producir calor en lugar de almacenar calorías.
Tratamiento de la Obesidad
Gracias a estos hallazgos, los científicos creen que la FGF19 podría inspirar nuevos tratamientos para la obesidad y otras condiciones metabólicas. La idea es desarrollar compuestos que imiten el comportamiento de sustancias naturales en el cuerpo, replicando la acción de compuestos endógenos (aquellos producidos por el propio organismo).
Esta estrategia se asemeja al modo de acción de algunos de los fármacos más recientes para la obesidad. Ozempic, por ejemplo, contiene semaglutida, un ingrediente que activa receptores que imitan a la hormona GLP-1. De esta manera, la sustancia envía señales de saciedad al cerebro y ayuda a los pacientes a sentirse satisfechos con menos comida.
Según la investigación, la hormona FGF19 no solo modifica el apetito o el almacenamiento de grasa. También reduce la inflamación periférica y mejora la tolerancia de los animales al frío.
Sin embargo, cuando los investigadores bloquearon el sistema nervioso simpático, estos beneficios desaparecieron. En experimentos posteriores, observaron que la exposición al frío aumentaba la expresión de receptores FGF19 en el hipotálamo.
Dado que el hipotálamo es fundamental para mantener la temperatura corporal, estos resultados sugieren que la FGF19 podría ayudar al cuerpo a adaptarse coordinando el equilibrio energético y la termorregulación. FGF19, Termogénesis y Control de la Energía Cerebral.
“Se ha asociado la FGF19 con una disminución en la ingesta de alimentos. Nuestra investigación abre un nuevo camino al demostrar que la FGF19 también juega un papel importante al influir en el hipotálamo y estimular un aumento en el gasto energético en el tejido adiposo blanco y marrón”, afirma la Profesora Helena Cristina de Lima Barbosa, del Centro de Investigación en Obesidad y Comorbilidades (OCRC) de la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP).
“En otras palabras, además de controlar el apetito, la FGF19 también estimula la termogénesis. Por lo tanto, en términos de terapias relacionadas con la obesidad, esto tiene mucho sentido”, explica, citada por Science Daily.
El OCRC es un Centro de Investigación, Innovación y Diseminación (RIDC) de FAPESP, que también financió este proyecto a través de una beca al estudiante de doctorado Lucas Zangerolamo, primer autor del estudio, bajo la supervisión de Barbosa.
Esta investigación se describe en detalle en un artículo publicado en la revista American Journal of Physiology Endocrinology and Metabolism, donde el estudio se destaca como un Artículo Destacado en mayo.
