Las plantas, al igual que las personas, tienen un sistema inmunológico que se activa ante amenazas como enfermedades o plagas. Sin embargo, este mecanismo de defensa tiene un inconveniente: la activación del sistema inmunitario suprime el crecimiento de la planta. Esto representa un problema significativo si la planta se cultiva para la producción de alimentos.
Investigadores de la Universidad Estatal de Colorado (CSU) han descubierto una forma de estimular el crecimiento de las plantas al mismo tiempo que se mantiene su inmunidad, mediante un tratamiento hormonal que promete mejorar la producción de alimentos.
Una planta amenazada por una enfermedad se defiende produciendo hormonas que pueden mantenerla con vida, pero también frenan su crecimiento, lo que es perjudicial si se necesita para la alimentación. Mediante la manipulación genética de la respuesta hormonal de una planta comúnmente estudiada, los científicos han logrado combinar lo mejor de ambos mundos: inmunidad y productividad. Creen que este avance puede replicarse en cultivos importantes. Sus hallazgos fueron publicados el 23 de febrero en Current Biology.
“Solo el tiempo dirá qué efecto tendrá esto una vez que se integre en los cultivos, pero tiene el potencial de ser un avance tan importante como la Revolución Verde de hace 60 años en términos de seguridad alimentaria”, afirmó Cris Argueso, profesora asociada del Departamento de Biología Agrícola de la CSU y autora principal del estudio.
