Canadá analiza el uso de su enorme peso energético y comercial para responder a los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos a una considerable suma en bienes canadienses, en una disputa comercial que ya ha provocado represalias económicas y tensiones políticas bilaterales.
La escalada arancelaria entre Washington y Ottawa ha dejado atrás las negociaciones comerciales, dando paso a un enfrentamiento directo que pone a prueba las vulnerabilidades económicas de ambas naciones. Tras el colapso de las conversaciones, el gobierno estadounidense introdujo aranceles del 50% sobre aproximadamente una considerable suma en bienes procedentes de Canadá, según el reporte sobre el colapso de las negociaciones comerciales entre ambos países.
La respuesta del primer ministro Mark Carney no se hizo esperar. Ottawa prepara contramedidas estratégicas enfocadas en aplicar aranceles de represalia dólar por dólar
sobre productos clave como el acero, los productos lácteos, los electrodomésticos, los equipos agrícolas, la electrónica, la pulpa y el papel, aunque la lista definitiva de sectores afectados todavía se está perfilando, tal como detalla la revisión de opciones estratégicas de contraataque publicada recientemente.
Las cartas sobre la mesa: energía y minerales críticos como palanca de presión
Aunque gran parte de las exportaciones canadienses dependen de su vecino del sur —cerca del 70% de las ventas al exterior del país norteño tienen como destino Estados Unidos—, Ottawa cuenta con ventajas estructurales significativas que dificultan una victoria unilateral de Washington. Canadá es el principal cliente de 26 estados estadounidenses, incluidos Maine, Michigan y Wisconsin, y se sitúa entre los tres primeros socios comerciales para 45 de los 50 estados del país, de acuerdo con el análisis del margen de maniobra canadiense en la disputa.

En el sector energético, la dependencia estadounidense es profunda. Canadá suministra la gran mayoría de las importaciones de gas natural y electricidad de Estados Unidos, además de aproximadamente el 60% del petróleo crudo que consume el mercado estadounidense.
Por su parte, Doug Ford, el primer ministro de Ontario, ha adoptado una postura especialmente combativa frente a las medidas de la administración de Donald Trump. Ford sugirió la posibilidad de implementar un recargo energético del 25% a las exportaciones de electricidad hacia Estados Unidos, una medida que, según proyecciones de su gobierno regional, impactaría de forma directa a 1,5 millones de hogares y empresas repartidos entre Michigan, Minnesota y Nueva York.
Además de la electricidad y los hidrocarburos, Canadá domina el suministro mundial de potasa, un insumo imprescindible para la fabricación de fertilizantes, y posee reservas fundamentales de minerales críticos como litio, níquel y grafito. En una entrevista concedida a Associated Press, Ford advirtió que Estados Unidos no obtendrá ni un grano de arena de Ontario
si la confrontación comercial continúa intensificándose.
El impacto del boicot al alcohol estadounidense y los daños colaterales
El poder de contraataque de Canadá no se limita a la energía y la minería. Las provincias canadienses demostraron su capacidad de daño económico al prohibir la venta de alcohol estadounidense en sus redes de licorerías estatales, una medida adoptada en respuesta a la primera oleada de aranceles impuesta por Washington.

Esta restricción, que permanece vigente en 11 de los 13 territorios y provincias canadienses, ha devastado las exportaciones vinícolas del país vecino. El Instituto del Vino calificó las consecuencias como la perturbación de mercado más importante en décadas
, reflejando una caída interanual del 78% en el valor de las exportaciones de vino estadounidense hacia Canadá, lo que se traduce en una pérdida de 357 millones de dólares. Las asociaciones de destiladores también reportaron descensos superiores al 70% en las ventas de licores, generando una notable frustración en Washington.
Batallas digitales y la respuesta del gobierno canadiense
La tensión comercial ha trascendido el ámbito estrictamente económico para reflejarse en el terreno comunicativo. La Casa Blanca compartió una publicación en la plataforma X destinada a celebrar el arancel del 50% y a sugerir que el presidente estadounidense is finally ending Canada’s free ride
, acompañada por una imagen de un águila calva sujetando por el cuello a un ganso canadiense sobre las aguas congeladas del lago Ontario.
Sin embargo, la estrategia de comunicación gubernamental generó reacciones contrarias en la red social después de que los usuarios añadieran contexto sobre la fotografía original. La imagen correspondía a un enfrentamiento documentado de 20 minutos en el cual el ganso canadiense contraatacó y sobrevivió tras la retirada del águila, lo que desató críticas y burlas hacia la publicación oficial de la administración estadounidense.
Mientras tanto, el gobierno federal mantiene su hoja de ruta ante la presión exterior. Carney afirmó que Canada is becoming stronger and less dependent on America. We are already giving ourselves more than they can take away. And we are just getting started
, marcando el tono de una confrontación prolongada en la que Ottawa busca demostrar resistencia económica.
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