Tras clasificar a Sudáfrica para la Copa del Mundo, Hugo Broos reflexionó sobre su extensa trayectoria.
«Ya no tiene nada que ver con mis inicios en el RWDM en 1988. En aquella época, la foto del equipo incluía a veinte jugadores, el entrenador principal, su asistente y un fisioterapeuta. Hoy en día, hay casi tantos miembros del cuerpo técnico como jugadores en la foto», confiesa Hugo Broos sur West-Vlaanderen.
Para Broos, este cuerpo técnico ampliado es algo positivo. «Antes, como entrenador principal, uno tenía que gestionar todo: la táctica, lo físico y lo mental. Los medios de comunicación han cambiado enormemente. Me considero afortunado de no haber conocido las redes sociales cuando era jugador. Mis valores de hace cuarenta años, basados en el respeto, me sirven de guía.»
Broos se muestra satisfecho al repasar su carrera. «Si les dijera lo contrario, se sorprenderían. Por supuesto, ha habido altibajos, pero los buenos momentos han dominado ampliamente. Como jugador, lo mejor fue México 86, y como entrenador, la victoria en la Copa de África con Camerún en 2017. Estoy increíblemente agradecido por ello.»
Vincent Kompany destacó desde el principio
Entre los muchos jugadores que ha entrenado, un nombre sobresale del resto: Vincent Kompany. «Lo vi florecer cuando era solo un adolescente en Anderlecht. Inmediatamente comprendí que llegaría lejos, siempre y cuando mantuviera la cabeza sobre los hombros. Y así lo hizo. Incluso como entrenador, se convertirá en un gran técnico.»
Broos sigue recibiendo muestras de respeto de sus antiguos jugadores. «Muchos todavía me llaman «coach». Este es el caso de la generación dorada de Camerún 2017, por ejemplo, pero también de Vital Borkelmans. Es una hermosa muestra de respeto».
