Huracán Helene Revela Olas Atmosféricas Invisibles Detectadas por la ISS

by Editor de Tecnologia

El huracán Helene azotó la costa de Florida, provocando lluvias torrenciales y vientos feroces. Sin embargo, los estragos causados por este poderoso fenómeno no se detuvieron a nivel del suelo.

Según la NASA, la Estación Espacial Internacional detectó un fenómeno previamente desconocido que se propagaba a través de la atmósfera terrestre, a unos 88 kilómetros de altura.

Estas “ondas atmosféricas” no eran visibles a simple vista, pero su existencia demuestra que eventos meteorológicos terrestres de gran magnitud pueden tener una conexión directa con las diferentes capas de la atmósfera.

Ondas atmosféricas invisibles

Una de las capas de la atmósfera se llama mesosfera y se encuentra entre 49 y 88 kilómetros sobre la superficie terrestre.

La mesosfera podría parecer muy distante de nuestras preocupaciones cotidianas, pero puede verse perturbada por fenómenos meteorológicos severos que ocurren mucho más abajo.

El día que Helene tocó tierra, los instrumentos de la NASA captaron señales de un tipo de onda atmosférica formada por eventos como huracanes.

Según Michael Taylor de NASA, esta inesperada observación ofrece una nueva perspectiva sobre cómo las tormentas afectan incluso el aire tenue a grandes alturas.

El Instrumento de Ondas Atmosféricas

El equipo responsable de detectar este fenómeno es el Instrumento de Ondas Atmosféricas, conocido como AWE.

Instalado en el exterior de la Estación Espacial Internacional en 2023, fue diseñado para observar el “brillo atmosférico”, una luz tenue emitida por gases a grandes altitudes.

Cuando Helene impactó, los sensores de AWE detectaron un patrón similar a “ondulaciones”, revelando cómo el huracán removió el aire a esa altura. Esta observación se extendió hacia el oeste de la costa, mostrando que la perturbación viajó mucho más allá de la zona principal de la tormenta.

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No es sorprendente que este tipo de información provenga de un punto de observación situado a gran altura. La ISS es un lugar ideal para captar detalles que nunca aparecerían en las mediciones meteorológicas convencionales más cercanas al suelo.

AWE observed atmospheric gravity waves generated by Hurricane Helene as the storm slammed into the gulf coast of Florida. The curved bands extending to the northwest of Florida, artificially colored red, yellow, and blue, show changes in brightness (or radiance) in a wavelength of infrared light produced by airglow in Earth’s mesosphere. Credit: Utah State University
AWE observed atmospheric gravity waves generated by Hurricane Helene as the storm slammed into the gulf coast of Florida. The curved bands extending to the northwest of Florida, artificially colored red, yellow, and blue, show changes in brightness (or radiance) in a wavelength of infrared light produced by airglow in Earth’s mesosphere. Credit: Utah State University. Click image to enlarge.

La ciencia detrás del instrumento AWE

La función de AWE es revelar las conexiones entre las tormentas en la superficie terrestre y la atmósfera superior. En lugar de centrarse únicamente en los patrones meteorológicos turbulentos que conocemos –vientos, lluvia y relámpagos–, mira hacia arriba, rastreando cómo los cambios en la superficie pueden propagarse hacia la mesosfera y más allá.

Al hacerlo, puede ayudar a determinar qué factores desequilibran la atmósfera. Antes de AWE, estos sutiles patrones podrían haber pasado desapercibidos, dejando grandes interrogantes sobre un componente muy importante que impulsa el clima y el tiempo en la Tierra.

El aire allá arriba es tenue, pero sigue siendo importante. Cuando estas pequeñas ondas aparecen, pueden influir en las condiciones que afectan a los satélites.

Los ingenieros se preocupan por cualquier cosa que pueda alterar o cambiar la densidad del aire a grandes altitudes, ya que los satélites pueden encontrar una resistencia inesperada.

Las variaciones son leves, pero en la tecnología espacial, incluso un pequeño ajuste puede significar la diferencia entre que un satélite permanezca en órbita de forma segura o se desvíe de su trayectoria.

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Ahora, gracias a las observaciones de AWE, se dispone de una herramienta para comprender mejor estos sutiles cambios antes de que se conviertan en un problema.

Importancia de las ondas atmosféricas

Los satélites de comunicación, los satélites meteorológicos e incluso las señales GPS en los que la gente confía para la navegación, dependen de condiciones atmosféricas estables para funcionar correctamente.

Algunos podrían pensar que el hostil entorno espacial opera de forma independiente al clima terrestre. Sin embargo, esto no siempre es cierto. Un huracán fuerte, como Helene, puede desencadenar cambios que se propagan hasta las capas superiores.

Al contar con instrumentos que vigilen estos patrones, los investigadores pueden planificar mejor y determinar si una futura tormenta podría alterar el aire lo suficiente como para causar problemas.

La observación de estas ondas fue posible gracias a un conjunto de telescopios conocidos como el Advanced Mesospheric Temperature Mapper (AMTM).

La NASA ha indicado que AMTM es lo suficientemente sensible como para captar detalles que podrían pasar desapercibidos para los sensores convencionales.

Las bajas temperaturas de la mesosfera, alrededor de -101°C, no impiden que AMTM detecte las sutiles señales infrarrojas que revelan la actividad oculta.

Gracias a esta tecnología, una parte poco conocida de la atmósfera es ahora más accesible que nunca.

La ISS, las ondas atmosféricas y el futuro

Los datos de AWE y AMTM proporcionan una nueva pieza del rompecabezas sobre cómo se conectan la atmósfera superior de la Tierra y el clima en la superficie. Antes, gran parte de esto era especulación. Ahora, hay algo sólido en lo que confiar, incluso si se trata de fenómenos no visibles a simple vista.

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La NASA afirma que, con estos primeros resultados en mano, AWE puede seguir registrando señales sutiles durante diferentes tipos de tormentas.

Cada nuevo dato ayuda a comprender mejor la situación, lo que podría proporcionar a todos mejores herramientas para mantener las comunicaciones estables y los satélites seguros.

Esta información puede parecer alejada de la vida cotidiana, pero tiene un impacto sutil en la tecnología y las redes en las que la gente confía todos los días.

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