A pesar de la incertidumbre económica, la mayoría de las empresas mantienen sus planes de inversión en Inteligencia Artificial (IA) y esperan continuar haciéndolo en 2026. La IA se ha consolidado como una tecnología base estratégica, capaz de generar mejoras significativas en la productividad y los modelos de negocio. La próxima ola de IA se centrará en integrarse profundamente en los procesos centrales de las empresas, reconfigurándolos por completo, un desafío complejo que requiere el compromiso de la alta dirección.
Paralelamente, la convergencia entre la IA y la robótica se está acelerando. Los avances en sensores y la IA permiten que los robots sean mucho más capaces que hace unos años. Como resultado, están penetrando en un número creciente de sectores: desde centros logísticos y fábricas hasta hospitales y obras de construcción, donde automatizarán, esperemos, tareas monótonas o peligrosas.
Europa tiene una gran oportunidad en esta “IA física”, aprovechando su experiencia en ingeniería mecánica para liderar un nuevo mercado de crecimiento. Siendo realistas, necesitamos este tipo de éxitos, especialmente si en 2026 experimentamos un cuarto año consecutivo sin crecimiento económico. La Inteligencia Artificial sigue siendo nuestra gran oportunidad para impulsar el crecimiento y la productividad, algo que hasta ahora no hemos sabido aprovechar. Deberíamos cambiar esto en 2026 como una firme resolución.
Todo el equipo de la economía digital les desea un buen comienzo de año, ¡mucha suerte y éxito!
Mandy Jarry, Nina Müller, Holger Schmidt y Johannes Winkelhage
