Los sistemas de IA Física, que perciben y actúan en el mundo real, se caracterizarán por ser predominantemente impulsados por la transmisión de datos desde dispositivos hacia la nube (uplink), con la mayor parte del tráfico originándose en sensores, cámaras y otras fuentes de datos. Esto convertirá la latencia en un factor crítico.
La IA Física, donde la inteligencia artificial potencia máquinas físicas, representa la tercera fase del desarrollo de la IA. Esta etapa tiene el potencial de superar los límites de latencia aceptables para las organizaciones, lo que impulsa la necesidad de ejecutar cargas de trabajo de IA en el borde de la red (edge computing). Como consecuencia, las áreas con una alta concentración de robótica impulsada por IA – como los entornos industriales – deberán gestionar las cargas de trabajo tanto en las instalaciones como fuera de ellas.
Es probable que la IA Física opere en paralelo con otros tipos de IA. Por ejemplo, robots de reparto automatizados ya están en funcionamiento en algunas ciudades de Estados Unidos y pueden proporcionar consejos sobre alergias en los pedidos de comida a domicilio. Estos vehículos autónomos pueden, por lo tanto, utilizar las tres tipologías de IA y ofrecen una visión de nuestro futuro conectado.
