5 de febrero de 2026 – Investigadores del British Antarctic Survey (BAS) han desarrollado una innovadora herramienta de inteligencia artificial capaz de rastrear automáticamente el ciclo de vida de los icebergs a medida que se desplazan, se derriten y se fragmentan en los océanos del mundo, reconstruyendo detallados “árboles genealógicos” de estas masivas formaciones de hielo.
Utilizando imágenes satelitales, el sistema identifica cada iceberg de forma individual, asignándole una identidad única y siguiéndolo a lo largo del tiempo. Lo crucial es que, cuando un iceberg grande se fractura, la IA puede conectar los fragmentos dispersos (“hijos”) con su iceberg original (“padre”), algo que hasta ahora no había sido posible a gran escala.
Esta capacidad es fundamental porque el derretimiento de los icebergs libera enormes volúmenes de agua dulce al océano. El lugar donde esta agua dulce ingresa al mar puede remodelar las corrientes oceánicas, influir en los ecosistemas marinos y afectar los patrones climáticos globales. Hasta ahora, los científicos han tenido dificultades para rastrear los icebergs una vez que se dividen en fragmentos más pequeños, dejando una importante laguna en los modelos climáticos.
Recientemente, el seguimiento de los icebergs se limitaba a los más grandes y nombrados, siguiendo su trayectoria visualmente a través de satélites. Como resultado, el destino y el impacto de los miles de fragmentos más pequeños que se desprenden en el Océano Austral ha permanecido en gran medida desconocido.
Ben Evans, autor principal y experto en aprendizaje automático del British Antarctic Survey, afirma: “Lo emocionante es que finalmente obtenemos las observaciones que nos faltaban. Hemos pasado de rastrear unos pocos icebergs famosos a construir árboles genealógicos completos. Por primera vez, podemos ver de dónde proviene cada fragmento, hacia dónde se dirige y por qué eso es importante para el clima.”
El sistema funciona analizando las formas geométricas distintivas de los icebergs capturadas en imágenes satelitales. Cuando un iceberg se fractura, la IA realiza efectivamente un “rompecabezas digital”, reconstruyendo qué fragmentos pertenecieron originalmente al mismo bloque. El sistema se probó con observaciones satelitales reales de icebergs árticos desprendidos del glaciar Petermann y otras partes del noroeste de Groenlandia.
Al revelar dónde se libera el agua de deshielo de los icebergs en el océano, este método proporciona información vital que puede incorporarse a los modelos climáticos y oceánicos globales, mejorando las predicciones en un momento en que se espera que la pérdida de hielo de las capas polares aumente a medida que el clima se calienta. Los datos se integrarán en el modelo oceánico NEMO, que forma parte del UK Earth System Model.
Esta aproximación también tiene aplicaciones en la navegación, ayudando a los barcos que operan en aguas polares a comprender mejor de dónde proviene el hielo peligroso y cómo es probable que se mueva.
La investigación fue financiada por la subvención EPSRC EP/Y028880/1, el Instituto Alan Turing y el programa Polar Science for a Sustainable Planet del British Antarctic Survey.
