Muchos abogados están utilizando la inteligencia artificial de manera incorrecta, considerando la velocidad como una excusa para ignorar sus obligaciones profesionales.
Un caso reciente en California ilustra esta problemática: un juez sancionó a un abogado por presentar un informe redactado con ChatGPT que contenía “alucinaciones”, incluyendo conceptos mezclados y autoridades inventadas.
Ante esta situación, el Senado de California está considerando un proyecto de ley que obligaría a los abogados a leer y verificar personalmente cada una de las citas utilizadas en sus documentos legales.
La realidad es clara:
- La verificación es indispensable: Si no se ha leído la fuente original, no se debe citar.
- Las “alucinaciones” son responsabilidad del usuario: El abogado es responsable de corregir los errores generados por la IA y eliminar cualquier contenido sesgado.
- La licencia profesional es personal: No se pueden subcontratar las responsabilidades éticas ni el producto final del trabajo.
Si bien la IA puede y debe utilizarse para agilizar procesos, no se le puede dar control total. La responsabilidad de la investigación y el análisis recae en quien firma el documento.
La elección es clara: adaptarse a las nuevas herramientas de forma responsable o asumir las consecuencias, incluyendo posibles sanciones.
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