La inteligencia artificial (IA) está transformando la industria cinematográfica, pero los expertos coinciden en que el ingenio humano sigue siendo el motor fundamental de la creatividad. Durante el evento TIME100 Talk, celebrado el 23 de junio en Cannes, Francia, líderes del sector subrayaron que, aunque la tecnología mejora la eficiencia, la responsabilidad del proceso creativo permanece bajo control humano.
El rol de la IA en la creatividad
Dara Treseder, directora de marketing y comercial de Autodesk —empresa que patrocinó el evento y desarrolla software para diseño 3D y entretenimiento—, señaló que la tecnología está elevando los estándares de la industria. «La IA está elevando el piso para todos, pero sigue siendo el ingenio y la creatividad humana lo que elevará el techo», afirmó Treseder. Según la ejecutiva, los usuarios deben ser estratégicos al integrar estas herramientas, rediseñando sus procesos según los resultados que deseen alcanzar en lugar de simplemente añadir IA a flujos de trabajo preexistentes.

Sintaxis frente a significado
Lincoln Wallen, líder tecnológico en la firma de efectos visuales Framestore, estableció una distinción técnica necesaria entre la sintaxis y el significado. Wallen explicó que la IA es una herramienta eficaz para gestionar y acelerar tareas relacionadas con la sintaxis, ya sea en lenguaje o en imágenes, lo que genera ahorros significativos. Sin embargo, calificó como una «falacia» la idea de que la IA pueda operar en un entorno semántico.
«Nosotros somos quienes determinamos qué significan las cosas; leemos, escribimos y nos comunicamos», destacó Wallen. Añadió que los sistemas actuales carecen de control, lo que a menudo genera más fricción que beneficios al intentar expresar ideas específicas, ya que el software no logra captar la intención humana profunda.
Impacto en los costos y la autenticidad
La cineasta documental Lauren Greenfield abordó la preocupación sobre si la IA reducirá las barreras de entrada al abaratar la posproducción. Greenfield aclaró que la mayor parte de los costos de producción están vinculados a los trabajadores esenciales y no a las tareas técnicas. «Creo que donde se puede ahorrar es en la organización de material, la transcripción y quizás en un primer corte», comentó. No obstante, subrayó que estas mejoras técnicas no modificarán la esencia del trabajo humano, un ámbito donde, según la directora, la autenticidad es hoy más valorada que nunca.

En conclusión, Treseder reiteró la postura del panel sobre la convivencia tecnológica: «Estamos en una nueva revolución industrial. La IA llegó para quedarse, pero no reemplaza a los humanos. Está aquí para servir a la humanidad, pero los humanos siguen al mando».
