La respuesta a la crisis climática y el logro de la neutralidad de carbono no han sido vinculados de manera efectiva con el desarrollo y la implementación de la inteligencia artificial. Según se desprende de la información disponible, las empresas parecen estar priorizando las ventajas y los beneficios económicos que ofrece la IA, en lugar de explorar su potencial para abordar los desafíos ambientales.
Esta tendencia sugiere una desconexión entre el avance tecnológico y la urgencia de las acciones climáticas, limitando el papel que la inteligencia artificial podría desempeñar en la búsqueda de soluciones sostenibles.
