En España, se ha generado un debate sobre la dispensación de ibuprofeno y paracetamol en las farmacias. Según un artículo publicado por el medio de comunicación Información, desde principios de 2026, un número creciente de pacientes está siendo remitido por los farmacéuticos a sus médicos de cabecera al no presentar una receta válida para ciertos analgésicos.
Este cambio se produce tras una aplicación más estricta de las regulaciones existentes por parte de las autoridades sanitarias. Hasta ahora, muchas personas podían adquirir ibuprofeno y paracetamol en farmacias sin receta, especialmente en dosis bajas. Sin embargo, oficialmente, algunas dosis más elevadas siempre deberían venderse con prescripción médica.
Se considera una dosis más alta para el ibuprofeno a partir de 600 miligramos y para el paracetamol a partir de 1 gramo. Las dosis más bajas de estos dos medicamentos aún están disponibles sin receta en las farmacias.
En la práctica, muchas farmacias han estado dispensando las dosis más altas sin receta, lo que ha resultado en un cumplimiento irregular de las normas. Esta situación está cambiando ahora, ya que los farmacéuticos han recibido instrucciones claras para verificar rigurosamente la validez de la receta médica antes de dispensar ciertos medicamentos.
Esta regla afecta principalmente al ibuprofeno en dosis más altas y a las presentaciones más fuertes de paracetamol. En muchas farmacias, ya se ha denegado la dispensación a varios pacientes que no pudieron presentar una receta, quienes tuvieron que programar una cita con su médico para obtenerla.
Los médicos señalan que estos analgésicos son seguros cuando se utilizan correctamente, pero que su uso incorrecto o prolongado conlleva riesgos. El paracetamol, en dosis elevadas, puede causar daños graves en el hígado, mientras que el ibuprofeno puede provocar problemas estomacales, renales o cardíacos. Por esta razón, el Ministerio de Salud considera necesaria la supervisión médica.
No todos están satisfechos con esta nueva situación. Algunos pacientes se quejan de que ahora deben hacer un esfuerzo adicional y esperar más tiempo para obtener un analgésico común. Al mismo tiempo, los profesionales de la salud esperan que este enfoque más estricto conduzca a una menor automedicación y a un uso más consciente de los analgésicos.
Para aliviar la presión sobre los médicos de cabecera, en algunas regiones se permite ahora a las enfermeras recetar paracetamol o ibuprofeno para la fiebre. Esta medida busca proporcionar una asistencia más rápida, aunque también ha generado debate dentro del sector de la salud.
