El agente de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) Jonathan Ross, quien disparó y mató a Renee Good, sufrió hemorragias internas como resultado del incidente, según revelaron dos funcionarios del Departamento de Seguridad Nacional a CBS News.
Después del tiroteo, Ross se alejó de la escena sin mostrar signos aparentes de dolor. Los funcionarios del DHS no especificaron la gravedad de las presuntas hemorragias internas.
El comandante de la Patrulla Fronteriza de EE. UU., Gregory Bovino, confirmó que Ross había recibido «varias amenazas de muerte» tras el fatal disparo a Good, mientras esta intentaba huir en Minneapolis.
Tom Homan, ex director interino de ICE, afirmó que Ross «tiene que esconderse… por la seguridad de él y su familia».
La Oficina de Investigación Criminal de Minnesota (BCA) anunció que suspendió su investigación sobre el tiroteo después de que el FBI dejara de cooperar con la agencia.
«Como hemos dicho anteriormente, el acceso total a pruebas, testigos e información es necesario para cumplir con el estándar de investigación que la ley de Minnesota y el público exigen; sin él, no podemos hacerlo», declaró la BCA.
Esta semana, al menos seis fiscales federales de Minnesota renunciaron después de que se les obligara a tratar el incidente como un ataque a un agente de ICE.
