En el mundo animal, la mirada no es simplemente una expresión, sino que puede ser una señal importante. Para algunas especies, la dirección de la mirada puede transmitir información sin necesidad de emitir sonido. Ahora, una investigación reciente revela que esta capacidad también la poseen los peces.
Un estudio publicado en la revista Royal Society Open Science revela un hecho interesante: el pez cíclido emperador, una especie grande que habita en el lago Tanganica, en África, es capaz de darse cuenta cuando está siendo observado, y no le gusta, especialmente si quienes observan son sus crías.
Miradas que No se Ignoran
En la vida social de los animales, la capacidad de leer la dirección de la mirada (gaze) ha sido conocida desde hace tiempo en primates y aves. Sin embargo, en los peces, esta capacidad aún es poco investigada.
Para responder a esta curiosidad, un equipo de investigadores de Japón realizó experimentos directamente en el hábitat natural del cíclido emperador en el lago Tanganica. Querían saber: ¿pueden los peces distinguir la dirección de la mirada humana?
Los investigadores eligieron esta especie debido a su gran tamaño y su naturaleza agresiva conocida al proteger a sus crías.
Experimentos Bajo el Agua
En esta investigación, los científicos llevaron a cabo una serie de experimentos con parejas de peces en proceso de reproducción. Utilizaron buzos scuba como “sujetos perturbadores” para probar las reacciones de los peces.
Se probaron cuatro escenarios:
- El buzo mira directamente a los huevos o a las crías
- El buzo está cerca del nido, pero mira en otra dirección
- El buzo está de espaldas al nido, pero su posición corporal aún apunta hacia él
- El buzo mira a la madre, no a las crías
Todo el experimento fue grabado con cámaras submarinas, y cada buzo realizó el experimento solo para que las respuestas de los peces no se vieran afectadas por otros factores.
Los resultados fueron sorprendentes. Los peces padres mostraron un comportamiento más agresivo cuando el buzo miraba directamente a los huevos o a las crías, en comparación con cuando el buzo apartaba la mirada o no se enfocaba en el nido.
Curiosamente, el nivel de agresión fue casi el mismo cuando el buzo miraba a las crías o a la madre.
Este hallazgo sugiere que los peces probablemente son capaces de comprender el foco de atención de otros seres. El informe de investigación señala:
“Nuestros hallazgos sugieren que los peces pueden estar involucrados en procesos cognitivos más flexibles, es decir, la capacidad de inferir hacia dónde se dirige la atención de otros individuos”.
En otras palabras, estos peces no solo reaccionan a la presencia humana, sino también a la intención o el foco de atención que se muestra a través de la dirección de la mirada.
Esta investigación también transmite un mensaje importante para las actividades humanas, especialmente en el mundo del turismo marino.
Con la creciente popularidad del scuba diving como parte del ecoturismo marino, la interacción humana con los animales marinos se está volviendo más intensa. Sin embargo, las miradas que los humanos consideran triviales pueden desencadenar estrés o respuestas defensivas en los animales.
Los investigadores advierten: “Con la creciente popularidad del buceo scuba como forma de ecoturismo marino, los efectos del estrés como este deben evaluarse junto con los impactos físicos como la degradación del hábitat”.
Este hallazgo se suma a la creciente evidencia de que las capacidades cognitivas de los animales no deben subestimarse, incluso en criaturas que tradicionalmente se han considerado simples como los peces.
El cíclido emperador demuestra que la lectura de situaciones sociales, incluida la comprensión de la atención de otros seres, no es una capacidad exclusiva de los mamíferos o las aves.
Y para los humanos, este es un simple recordatorio: incluso bajo el agua, tu mirada puede significar algo.
