El impacto del cannabis en el cerebro: nuevos hallazgos sobre la psicosis y la salud cognitiva
Investigaciones recientes han arrojado luz sobre la compleja relación entre el consumo de cannabis y diversas alteraciones cerebrales, destacando la identificación de efectos secundarios preocupantes relacionados con la salud mental y la memoria.

Uno de los hallazgos más significativos proviene de un estudio realizado en Canadá, el cual vincula el trastorno por consumo de cannabis (CUD) con un aumento de la actividad cerebral relacionada con la dopamina. Utilizando una técnica especializada denominada resonancia magnética sensible a la neuromelanina, los investigadores analizaron la sustancia nigra y el área tegmental ventral (SN/VTA), regiones clave en la producción de dopamina.
Los resultados revelaron un incremento dependiente de la dosis en las señales de dopamina en personas con síntomas más graves de CUD. Según Jessica Ahrens, estudiante de doctorado de la Universidad McGill y autora principal, estos cambios cerebrales imitan los observados en casos de psicosis no tratada, lo que podría explicar por qué el uso de cannabis eleva el riesgo de desarrollar alucinaciones y delirios, síntomas fundamentales de la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos.
Además de la relación con la psicosis, otras investigaciones exploran cómo el cannabis afecta la función cognitiva en diferentes etapas de la vida y procesos mentales específicos:
- Memoria y falsos recuerdos: Se ha analizado por qué los usuarios de cannabis pueden experimentar la recuperación de eventos que nunca sucedieron.
- Cerebro envejecido: Existen estudios sobre las formas sorprendentes en que el cannabis puede influir en el cerebro durante el proceso de envejecimiento.
- Factores contribuyentes: Desde una perspectiva neurobiológica, se sugiere que la exposición al cannabis puede actuar como una «causa componente» que interactúa con otros factores para propiciar el desarrollo de la esquizofrenia o trastornos psicóticos.
Estos avances en la neurociencia subrayan la complejidad del vínculo entre el cannabis y la psicosis, ofreciendo nuevas perspectivas para la intervención temprana y la salud pública.
