El gobierno se reúne este miércoles en una sesión extraordinaria, en formato híbrido, a partir de las 14:00 horas. El objetivo principal de esta reunión es modificar la legislación relacionada con los impuestos locales aplicados por los ayuntamientos.
Esta sesión busca permitir que los ayuntamientos finalicen los calendarios de impuestos antes del 1 de enero. La medida surge tras la publicación, el lunes, en el Monitor Oficial, de una ley que establece medidas para la recuperación y eficiencia de los recursos públicos, la cual contempla un aumento de los impuestos locales.
La nueva legislación incrementará el valor imponible de los edificios, tanto en zonas urbanas como rurales. Además, se eliminarán las reducciones tradicionales que se aplicaban a las viviendas antiguas, lo que implicará mayores costos para los propietarios de inmuebles construidos antes de 1990. La desaparición de las bonificaciones para edificios con más de 30 o 50 años de antigüedad se traducirá en un aumento significativo de las cantidades a pagar por millones de propietarios. El impuesto anual seguirá calculándose multiplicando la superficie de la vivienda por el valor imponible, establecido según las nuevas tablas, y por el tipo impositivo decidido por las autoridades locales. Este aumento afectará especialmente a los propietarios de las grandes ciudades, donde los valores inmobiliarios son altos y el incremento de la base imponible se traduce directamente en mayores costos anuales.
El impuesto sobre una vivienda de una persona física se calcula aplicando un tipo impositivo (establecido por el consejo local, generalmente entre el 0,08% y el 0,2%) sobre el valor imponible del edificio.
Una novedad importante es el impuesto adicional que se aplicará a las propiedades consideradas de lujo. Este impuesto se aplicará a los inmuebles con valores superiores a 2,5 millones de lei, con un recargo del 0,9% sobre el monto que exceda ese umbral. Esta medida afectará principalmente a los propietarios de viviendas de alta gama y a los hogares con múltiples propiedades.
Los cambios también incluyen la introducción de un impuesto para los coches eléctricos, de 40 lei al año. Se eliminan las exenciones para los vehículos de las ONG y para muchas categorías especiales, y los vehículos híbridos perderán la mitad de la reducción que tenían actualmente. El principio de «quien contamina paga» se convierte en un factor determinante en la fijación de los impuestos sobre vehículos. Para los motores de entre 1,6 y 2,0 litros que cumplen con las normas Euro 0–Euro 3, el impuesto variará entre 238 y 297 lei anuales, mientras que para Euro 5 entre 213 y 267 lei anuales. En el caso de los coches con un valor superior a 375.000 lei, se aplicará un recargo del 0,9% sobre el monto que exceda ese límite.
