El cáncer de pulmón es una de las enfermedades tumorales más comunes y mortales en todo el mundo. Si bien el tabaquismo se considera el principal factor de riesgo, los hábitos alimenticios están ganando cada vez más atención en la investigación. En particular, el índice glucémico (IG) y la carga glucémica (GL) se sospechan que influyen en el riesgo de cáncer. Pero, ¿qué significan exactamente estos términos y cómo se relacionan con el cáncer de pulmón?
¿Cuál es la diferencia entre el índice glucémico y la carga glucémica?
El índice glucémico (IG) describe la rapidez con la que un alimento que contiene carbohidratos eleva el nivel de azúcar en sangre después de su consumo. El pan blanco o el azúcar de uva, por ejemplo, tienen un IG alto porque aumentan el azúcar en sangre de forma rápida y significativa. La carga glucémica (GL) va un paso más allá: no solo considera la rapidez con la que los carbohidratos entran en la sangre, sino también la cantidad de carbohidratos digeribles que contiene una porción típica. Por lo tanto, un alimento con un IG alto, pero bajo en carbohidratos (por ejemplo, la sandía), puede tener una GL baja, y viceversa.
¿Por qué una alta carga glucémica no es automáticamente perjudicial?
Podría pensarse que una mayor cantidad de carbohidratos (es decir, una GL más alta) aumenta el riesgo de cáncer, especialmente si se considera el consumo de dulces y productos de harina blanca. Sin embargo, un estudio reciente muestra lo contrario: una GL alta se asoció con un menor riesgo de cáncer de pulmón. ¿Cómo explicar esto?
La respuesta radica en la composición de la dieta. En la cohorte estadounidense estudiada, las personas con una GL alta alcanzaron este valor principalmente a través del consumo de carbohidratos complejos provenientes de alimentos ricos en fibra, como verduras, frutas y cereales integrales. Estos alimentos proporcionan muchos carbohidratos, pero elevan el azúcar en sangre lentamente y también contienen ingredientes protectores como fibra, vitaminas y fitoquímicos secundarios. Por otro lado, quienes consumen muchos productos altamente procesados con un IG alto, a menudo consumen menos carbohidratos en total, pero estos provocan picos rápidos de azúcar en sangre, lo que puede aumentar el riesgo de cáncer.
El estudio PLCO: Nueva claridad en la jungla de la investigación nutricional
El análisis actual de la cohorte del ensayo de detección de cáncer de próstata, pulmón, colorrectal y ovario (PLCO) proporciona nuevas evidencias. Más de 100.000 participantes fueron observados durante un promedio de 12,2 años. Los resultados: un IG alto se asoció con un riesgo significativamente mayor de cáncer de pulmón (HR 1,13; IC del 95 % 1,05–1,31), especialmente para el cáncer de pulmón no microcítico (CPNM) y el cáncer de pulmón microcítico (CPMC). En contraste, una GL alta se asoció con una reducción del 28 % en el riesgo de cáncer de pulmón (HR 0,72; IC del 95 % 0,57–0,90) y una reducción del 32 % en el riesgo de CPNM (HR 0,68; IC del 95 % 0,53–0,87). No se observó una asociación significativa entre la GL y el CPMC.
Estas asociaciones se mantuvieron incluso después de considerar numerosos factores de confusión como la edad, el sexo, el estado de fumador, el índice de masa corporal, la diabetes, la hipertensión y la calidad de la dieta. Los análisis de subgrupos confirmaron los resultados independientemente de la edad, el sexo, los antecedentes familiares, el IMC y el estado de fumador.
Insulina, IGF-1 y el papel de la calidad de los carbohidratos
Un IG alto conduce a picos rápidos de azúcar y insulina en sangre, lo que favorece la intolerancia a la glucosa, la resistencia a la insulina y la hiperinsulinemia crónica. Estos factores pueden promover el desarrollo del cáncer a través de diversas vías de señalización, como la activación del sistema del factor de crecimiento similar a la insulina (IGF-1), la promoción de la proliferación celular y la inhibición de la apoptosis. El estudio sugiere que no es la cantidad de carbohidratos lo que es decisivo, sino su calidad y fuente: una GL alta proveniente de alimentos vegetales ricos en fibra parece ser protectora, mientras que una GL alta proveniente de productos azucarados altamente procesados probablemente sería perjudicial, aunque esto no se consideró diferenciadamente en este estudio.
Limitaciones: Por qué los resultados deben interpretarse con cautela
Como cualquier estudio observacional, este análisis tampoco está exento de limitaciones. La recopilación de datos nutricionales se realizó al inicio del estudio y se basa en la autoevaluación, lo que puede conducir a errores de memoria y clasificación. Los cambios en los hábitos alimenticios a lo largo del tiempo no se registraron. Además, la población del estudio era predominantemente blanca, lo que limita la transferibilidad a otras etnias. No se pueden descartar factores de confusión restantes, como otros factores del estilo de vida. Los autores también señalan que las asociaciones se basan en clasificaciones y no en cantidades absolutas de ingesta.
¿La nutrición como estrategia de prevención?
Los resultados del estudio PLCO proporcionan nueva evidencia de que el índice glucémico y la carga glucémica en la dieta pueden influir en el riesgo de cáncer de pulmón. Para la práctica, esto significa que una dieta baja en IG y alta en GL, como la que se logra al consumir verduras, cereales integrales y legumbres, podría contribuir a la prevención. Sin embargo, se necesitan más estudios para aclarar la causalidad y transferir los resultados a otras poblaciones. Para la investigación, el desafío sigue siendo desarrollar métodos más precisos para recopilar datos sobre los hábitos alimenticios y descifrar aún más los mecanismos biológicos.
