Una investigación de ProPublica y Drilled reveló que empresas de combustibles fósiles han financiado investigaciones climáticas en universidades prestigiosas de Estados Unidos durante más de 30 años. Según el reporte, este apoyo impulsó la idea de que es posible frenar la crisis climática sin abandonar la dependencia del petróleo, gas y carbón.
¿Cómo influyó este financiamiento en las políticas globales?
Los trabajos producidos por estas instituciones moldearon los modelos climáticos globales y las soluciones tecnológicas adoptadas por gobiernos de todo el mundo, según el informe. Esta dinámica generó la percepción errónea de que el cambio climático podía resolverse sin reducir drásticamente el uso de combustibles fósiles. De acuerdo con ProPublica y Drilled, esta noción retrasó el recorte de emisiones durante décadas.
¿De qué manera operaron las empresas dentro de los campus?
El financiamiento corporativo fue profundo. Las empresas patrocinaron centros enteros y pagaron salarios de investigadores. Algunas mantuvieron oficinas físicas en los campus y, en ciertos casos, poseían poder de veto sobre los proyectos. Benjamin Franta, profesor asociado de litigios climáticos en la Universidad de Oxford, calificó este patrón como la “colonización de la academia”.
Las empresas sostienen que su objetivo es apoyar la ciencia y la innovación necesaria. Por su parte, las universidades afirman que el patrocinio mejora los programas de investigación y que existen salvaguardas para preservar la independencia académica.
El reporte original, titulado Carbon Captured, fue publicado por ProPublica.
