La influenza puede provocar síntomas similares a otras enfermedades respiratorias, incluso complicaciones como la neumonía. Sin embargo, los expertos señalan que la principal diferencia radica en el momento de aparición de los síntomas.
Si la dificultad para respirar aparece al inicio de la enfermedad, la sospecha inicial debería dirigirse hacia la COVID-19. Por ello, es fundamental tomar en serio cualquier síntoma y, si es necesario, realizarse pruebas, especialmente para las personas pertenecientes a grupos de riesgo o aquellas que conviven con personas mayores o vulnerables.
La vacunación sigue siendo una medida clave
Las autoridades sanitarias insisten en que la vacunación continúa siendo la forma más eficaz de protegerse tanto contra la influenza como contra la COVID-19. Esto es especialmente importante durante el invierno, cuando la presión sobre el sistema sanitario aumenta.
“Sabemos que la vacunación es la mejor defensa contra las infecciones respiratorias como la influenza y la COVID-19, y es una forma sencilla de protegerse a sí mismo y a su familia durante el invierno”, afirma la Dra. Jamie Lopez Bernal de UKHSA.
Se recomienda especialmente a las personas mayores, a quienes padecen enfermedades crónicas y a otros grupos de riesgo que aprovechen las ofertas de vacunación disponibles. Al estar atentos a los primeros síntomas y utilizar las medidas de protección disponibles, se puede reducir tanto la propagación de la infección como la gravedad de la enfermedad durante la intensa temporada de invierno.
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