Inka’s Berries, una empresa peruana con sede en Lima, se dedica al cultivo y exportación de arándanos desde 2009. La compañía ha desarrollado una variedad de baya que, a diferencia de las variedades estándar, no requiere períodos de clima frío para florecer, lo que hace que sus cultivos sean más resistentes a las condiciones climáticas cambiantes y al calentamiento global.
La empresa aseguró recientemente una línea de crédito a largo plazo de Darby International Capital y Cordiant Capital.
“Al respaldar su importante expansión de producción, particularmente con las variedades de cero requerimiento de frío, estamos apoyando a una empresa de alto crecimiento que está logrando avances cruciales en la agricultura resiliente al clima”, afirmó Andres de la Cuesta, de Darby, una firma de inversión de deuda privada enfocada en América Latina.
Darby está incrementando su enfoque en oportunidades climáticas con su cuarto fondo, valorado en 363 millones de dólares, el cual cerró en septiembre.
Negocio resiliente
Productores de alimentos como Inka están intensificando sus estrategias empresariales para mitigar los crecientes riesgos climáticos. Driscoll’s, la empresa de bayas más grande del mundo, de gestión familiar, ha estado invirtiendo fuertemente en conservación del agua y variedades de bayas resistentes al clima durante más de una década.
Además de su enfoque ambiental, Inka’s Berries colabora con comunidades rurales para compartir los beneficios de su crecimiento. A cambio de 500 acres de tierra en el distrito de Chambara, a unas 180 millas al sureste de Lima, Inka ofreció a los propietarios de la comunidad acciones preferentes en la empresa, el pago de dividendos y el acceso prioritario a los empleos generados por las actividades agrícolas de Inka.
