El internet se encuentra inundado de contenido sintético. Esta proliferación, según se reporta, beneficia principalmente a las grandes plataformas, mientras que la democracia se ve perjudicada.
La creciente cantidad de contenido generado artificialmente plantea desafíos significativos para la integridad de la información en línea y la confianza pública. Las plataformas digitales, al facilitar la difusión masiva de este tipo de contenido, parecen ser las principales beneficiarias de esta tendencia.
Sin embargo, la propagación de contenido sintético también representa una amenaza para los procesos democráticos, ya que puede ser utilizado para manipular la opinión pública, difundir desinformación y socavar la confianza en las instituciones.
