La teoría de la «Dead Internet» sugiere que el Internet tal como lo conocemos está muriendo, no por falta de infraestructura, sino porque está siendo invadido por contenido generado por máquinas que desplaza la interacción humana auténtica. Según el artículo de netzpolitik.org, las redes sociales se han convertido en espacios donde lo que vemos cada vez es más material automatizado: desde comentarios obviamente creados por bots hasta videos de inteligencia artificial que muestran frutas o gatos en situaciones absurdas y emocionalmente manipuladoras.
Estos videos, aunque carentes de sentido o narrativa coherente, se difunden masivamente y alcanzan millones de reproducciones. Su propósito no es entretener ni informar, sino mantener al usuario el mayor tiempo posible dentro de la plataforma. Este fenómeno no es nuevo: ya se observó en tendencias como el «Italian Brainrot» a principios de 2025, pero hoy se ha intensificado con el auge de herramientas de IA accesibles.
La preocupación central es que los humanos estén convirtiéndose en una minoría en línea, mientras que los algoritmos y los sistemas automatizados dominan la producción y difusión de contenido. Lo que antes era un espacio para conectar con amigos y compartir ideas se está volviendo cada vez más impersonal y mecánico, alimentado por un ciclo de enganche basado en estímulos repetitivos y de bajo valor informativo.
Así, lo que se plantea no es solo una cuestión tecnológica, sino una transformación cultural: ¿qué queda de la experiencia humana en Internet cuando lo que vemos, leemos y compartimos está cada vez más diseñado por máquinas para captar nuestra atención, sin importar el significado?
