En la película de 2014 Interstellar, el protagonista Cooper y su tripulación se enfrentan a un agujero negro llamado Gargantua en su desesperada búsqueda de un planeta habitable.
Para darle a su compañera Amelia una oportunidad de alcanzar su objetivo, Cooper se sacrifica y se adentra en el agujero negro. Sorprendentemente, termina en un teseracto, un espacio multidimensional donde el tiempo se manifiesta como un objeto físico. Esto le permite enviar mensajes a su hija Murphy en el pasado, asegurando un final feliz.
Sin embargo, un astronauta real que se encontrara con un agujero negro real enfrentaría un destino mucho menos favorable.
