Las autoridades financieras han puesto en marcha una estrategia orientada a dinamizar el mercado, con la expectativa de que los flujos de capital, tradicionalmente concentrados en el sector inmobiliario y en depósitos bancarios, se redirijan hacia inversiones de carácter productivo.
Esta iniciativa responde a una demanda que ha superado las proyecciones iniciales. Ante este escenario de alta participación, los reguladores financieros están evaluando la posibilidad de ampliar la oferta de instrumentos disponibles para dar respuesta a las necesidades del mercado.
