Irán ha impuesto restricciones al acceso a internet en momentos de agitación social, una práctica que, si bien no es nueva, ha alcanzado en esta ocasión una duración e intensidad inusuales. Interrupciones similares se registraron en 2009, durante las protestas a nivel nacional contra la reelección del entonces presidente Mahmoud Ahmadinejad.
Restricciones también fueron implementadas durante las protestas desencadenadas por el aumento de los precios del combustible en 2019, en las movilizaciones de 2022-2023 tras la muerte bajo custodia de Mahsa Amini, y durante el conflicto de 12 días con Israel en junio del año pasado.
Amin, un creador de contenido que realiza reseñas de dispositivos tecnológicos en videos publicados en YouTube e Instagram, manifestó haber anticipado restricciones, pero no de esta magnitud ni por un período tan prolongado. “Solíamos quejarnos de que trabajar en estas condiciones era difícil, pero ahora está afectando todos los aspectos de nuestros medios de vida”, declaró a AFP el joven de 29 años.
La duración del bloqueo actual sigue siendo incierta. En los últimos días, se ha observado un acceso intermitente a algunos sitios web y servicios de correo electrónico extranjeros, como Google, aunque su fiabilidad ha sido limitada.
“Lo único optimista que puedo decir… es que no creo que mantengan internet completamente bloqueado por mucho tiempo”, afirmó Amin. “De lo contrario, será contraproducente.”
