La escalada bélica volvió a encenderse en un conflicto intermitente que supera los seis meses de duración. Las fuerzas militares estadounidenses llevaron a cabo bombardeos contra objetivos en territorio iraní, lo que provocó una respuesta inmediata de Teherán con el lanzamiento de misiles balísticos y drones hacia diversas posiciones en Oriente Medio, según informes.
Bombardeos en el sur de Irán y víctimas en una celebración
El ataque más grave para la población civil ocurrió en la localidad costera de Kuhestak, en la provincia de Hormozgán, donde un proyectil estadounidense destruyó una casa en la que se celebraba una boda. Ahmad Nafisi, vicegobernador de la provincia, confirmó en una llamada telefónica con la televisión estatal iraní que el bombardeo mató a cinco personas —incluyendo a un niño— y dejó al menos 68 heridos.
La ofensiva estadounidense se concentró también en infraestructura militar y estratégica. El Centcom informó que completó una serie de ataques contra radares, sistemas de defensa antiaérea y activos marítimos. Por su parte, el presidente Donald Trump justificó la acción en declaraciones recogidas por la cobertura internacional, al señalar que las fuerzas norteamericanas atacaron radares que Teherán intentaba reconstruir para recuperar su capacidad de vigilancia.
Misiles contra Jordania y réplicas regionales de Teherán
Como respuesta a los bombardeos, Irán disparó misiles balísticos hacia Jordania. El ejército jordano informó que logró interceptar 10 de los proyectiles, mientras que otros tres cayeron en zonas deshabitadas cerca de la costa del golfo de Áqaba, donde testigos observaron explosiones en el cielo nocturno producto de las defensas antiaéreas.
Las explosiones sacudieron varias zonas costeras del sur iraní, incluyendo la ciudad portuaria de Bandar Ajbás y la isla de Qeshm. La televisión estatal reportó daños en una fábrica de harina de pescado, torres de capitanía en Sirik y cortes en la red eléctrica de Hormozgán, mientras las autoridades locales trabajaban en la reparación del suministro.
Contradicciones diplomáticas sobre supuestas negociaciones
El repunte de la violencia rompió la relativa calma de las últimas semanas y dejó en evidencia un desencuentro diplomático. Mientras el presidente estadounidense aseguró a bordo del Air Force One que existían conversaciones en marcha con Teherán y que una negociación comenzaría la tarde del lunes, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán negó de forma tajante la existencia de tales contactos.

Esmail Baghaei, portavoz de la diplomacia iraní, afirmó que no había reuniones programadas ni delegaciones preparadas para viajar, señalando que los únicos contactos activos se mantenían con Omán respecto a la gestión del estrecho de Ormuz. Un alto funcionario iraní corroboró que el ministro de Exteriores, Abbas Araqchi, se encontraba en una peregrinación religiosa en Irak y no estaría disponible hasta finales de semana.
Amenazas cruzadas y la disputa por el estrecho de Ormuz
El pulso geopolítico mantiene como eje central el control del estrecho de Ormuz. Washington argumenta que un memorando firmado en junio exigía a Teherán abrir la vía navegable, una condición que Irán rechaza al sostener que el texto preservaba su autoridad soberana sobre el tráfico marítimo.
Ante la persistencia del conflicto y la interrupción del tráfico petrolero, los precios internacionales del crudo y de los combustibles en Estados Unidos han sufrido variaciones, convirtiéndose en un asunto políticamente delicado de cara a las elecciones legislativas de medio término previstas para noviembre.
En el plano militar, la advertencia desde Washington mantiene el tono punitivo. If the failed Nation of Iran retaliates for this very justified attack, they will be hit again at a much harder and higher level, but it will not be the biggest attack of them all, that is waiting in the wings
, advirtió Trump a través de sus redes sociales, dejando abierta la posibilidad de futuras acciones si Teherán insiste en responder a los bombardeos.
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