Isabel, una bailarina profesional, revela el duro costo físico de su arte. Según declaraciones recogidas por De Telegraaf, la bailarina desgasta hasta dos pares de zapatillas de punta cada mes.
La exigencia de la danza clásica es tal que, en ocasiones, ha sufrido lesiones que la han llevado a dejar rastros de sangre en el escenario. Esta revelación pone de manifiesto el sacrificio y la dedicación que implica alcanzar la excelencia en el ballet.
