Una reciente investigación de The New York Times ha sacado a la luz detalles sobre la estrategia empleada por el gobierno israelí para proyectar su imagen internacional a través de Eurovisión. Según el informe, el Estado habría utilizado el certamen musical más relevante de Europa como un instrumento de poder blando.
De acuerdo con el análisis, esta táctica se habría ejecutado mediante la implementación de campañas millonarias, orientadas a fortalecer la percepción pública de Israel en el ámbito global aprovechando la visibilidad que ofrece el concurso.
