Una nueva tendencia en las redes sociales ha puesto el foco sobre el clasismo digital, específicamente a través de una serie de reels en Instagram que analizan lo que se ha denominado como el «Instagram de bajos ingresos».
Este fenómeno ha generado un debate sobre cómo ciertos hábitos de publicación y estilos visuales son utilizados para inferir el nivel socioeconómico de los usuarios. Según se reporta en moneywise.com, la situación ha llegado a un punto en el que estas distinciones «comienzan a sentirse vulgares» (gauche), evidenciando una división social trasladada al entorno virtual.
Expertos en la materia han comenzado a evaluar las implicaciones de este trend, señalando que la capacidad de identificar el nivel de ingresos a través de la actividad en redes sociales es una manifestación de clasismo en la era digital.
