En anticipación a una posible confrontación con Estados Unidos, el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, ha designado a Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, para gestionar la crisis y establecer una estructura de sucesión con cuatro niveles para los principales cargos militares y gubernamentales. El objetivo, según informes del New York Times, es asegurar la continuidad del régimen iraní en caso de un ataque estadounidense o la pérdida de líderes clave.
Larijani, quien anteriormente fue comandante de la Guardia Revolucionaria, recibió la tarea de Khamenei a principios de enero, en un momento de protestas a nivel nacional y amenazas de ataques aéreos por parte de Estados Unidos. Su papel incluye la represión violenta de las protestas, el mantenimiento de lazos con aliados como Rusia, Qatar y Omán, la supervisión de las negociaciones nucleares con Washington y la elaboración de planes para una posible guerra con Estados Unidos. Esta designación ha relegado al presidente Ebrahim Raisi a un segundo plano.
Khamenei ha emitido instrucciones para que cada comandante militar y funcionario de alto rango designe hasta cuatro sucesores, y ha delegado la toma de decisiones a un círculo interno de confianza para garantizar la continuidad del gobierno en caso de interrupción de las comunicaciones o la muerte del líder supremo.
El periódico señala que Khamenei había considerado previamente a tres posibles sucesores en junio del año pasado, durante un conflicto de 12 días con Israel, pero sus identidades no han sido reveladas. Larijani, sin embargo, no se encontraba entre ellos, ya que no es un clérigo chiíta de alto rango, un requisito para el puesto. A pesar de esto, Larijani goza de la confianza de Khamenei, junto con figuras como Yahya Rahim Safavi, un ex comandante de la Guardia Revolucionaria.
