La comunidad boxística se pregunta quién pudo haber aconsejado a Jarrell Miller sobre el uso de una sustancia adhesiva durante un combate de boxeo a 10 asaltos. La preocupación surge de la aparente fragilidad de la solución utilizada, generando dudas sobre su capacidad para resistir las exigencias de un encuentro de este tipo.
La situación ha sido calificada como «diabólica» por algunos observadores, quienes cuestionan la integridad y la seguridad del boxeador al recurrir a métodos poco convencionales.
