El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, exigió a Irán reducir de manera sustancial su capacidad de enriquecimiento de uranio para poner fin a la guerra de siete meses entre ambos países. En una entrevista exclusiva con Reuters, descartó garantías diplomáticas y cuestionó la necesidad de mantener material enriquecido al 60 por ciento.
El gobierno estadounidense endureció su postura respecto al programa atómico iraní, condicionando cualquier salida diplomática a recortes verificables en su infraestructura de enriquecimiento.

Exigen a Teherán recortar el uranio enriquecido para frenar la guerra
Durante una conversación con la agencia de noticias Reuters, el vicepresidente JD Vance afirmó que Estados Unidos no aceptará meras promesas verbales ni acuerdos futuros sin sustento práctico. La administración estadounidense exige medidas tangibles que impidan al régimen iraní reconstruir una infraestructura con posibles usos militares.
«Si no quieres un arma nuclear, ¿para qué necesitas combustible enriquecido al 60%?»
JD Vance, vicepresidente de Estados Unidos
El nivel del 60 por ciento supera con creces los requerimientos civiles habituales y se sitúa muy cerca del umbral que genera alarma en la comunidad internacional. Según el análisis difundido desde Jerusalén, la postura de la Casa Blanca busca evitar de forma definitiva una carrera armamentística en Medio Oriente tras siete meses de hostilidades abiertas.
Dudan en Washington sobre el mando iraní en medio del conflicto
La cobertura financiera internacional detalla que el gobierno norteamericano mantiene dudas sobre quién posee la autoridad efectiva para tomar decisiones definitivas en la capital iraní tras la muerte del líder supremo Ali Khamenei en los ataques iniciales de febrero.
Por un lado, los contactos se mantienen con el presidente Masoud Pezeshkian y el canciller Abbas Araqchi. Por otro lado, las autoridades de Washington cuestionan hasta qué punto ambos funcionarios pueden comprometer al conjunto del aparato de poder iraní. La cancillería en Teherán rechazó los cuestionamientos a través de su portavoz, Esmaeil Baghaei, quien atribuyó el estancamiento a las posiciones contradictorias provenientes de Estados Unidos.

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