El presentador Jimmy Kimmel abordó en su monólogo nocturno el histórico triunfo de los New York Knicks en la final de la NBA, un logro que no ocurría desde 1973, antes de que el propio Kimmel naciera. El comentario se produjo durante su programa en el que también compartió escenario con el director Spike Lee y varios jugadores de los Knicks, según se observó en el video grabado.
¿Qué dijo Jimmy Kimmel sobre el título de los Knicks?
Kimmel celebró el campeonato de los Knicks como un momento «histórico» para la ciudad de Nueva York, destacando que el equipo rompió una sequía de 50 años sin títulos. «Es increíble ver a un equipo local ganar algo así», declaró entre risas, mientras el público aplaudiía. El presentador también mencionó que, aunque él es de California, «hoy me siento más neoyorquino que nunca».
El monólogo incluyó referencias al ambiente festivo en Madison Square Garden y al papel clave de jugadores como Donovan Mitchell y Jalen Brunson, quienes fueron elogiados por su liderazgo en los momentos decisivos de la serie.
¿Por qué es relevante este triunfo para los Knicks?
Según el contexto compartido en el programa de Kimmel, el título de los Knicks no solo marca el fin de una era de sequía, sino que también simboliza un renacimiento para la franquicia. El último campeonato del equipo en la NBA data de 1973, cuando la ciudad aún no era el epicentro cultural y deportivo que es hoy. Spike Lee, presente en el evento, fue citado indirectamente por Kimmel como un símbolo de esa conexión entre el deporte y la identidad neoyorquina.

El presentador también bromeó sobre cómo el equipo había «vengado» a los fans que habían esperado décadas por este momento, incluyendo a generaciones enteras que crecieron con la frustración de no ver a los Knicks levantar un trofeo en su propia ciudad.
El contexto: Spike Lee y la celebración del título
El video grabado durante el programa muestra a Spike Lee, director y figura icónica de Nueva York, interactuando con Kimmel y los jugadores. Aunque no se detallaron sus palabras específicas, su presencia fue interpretada por el presentador como un guiño a la importancia cultural del baloncesto en la ciudad, más allá del deporte en sí.
Kimmel cerró su segmento con una invitación a los fans para que disfrutaran el momento, recordando que «esto no pasa todos los días» y que Nueva York, como ciudad, «sabe cómo celebrar».
