Un informe elaborado por la física de partículas Tetiana Berger-Hrynova sostiene que el Instituto Conjunto de Investigación Nuclear (JINR), ubicado en Dubna, Rusia, se encuentra «profundamente integrado» en el complejo militar-industrial de dicho país.
La investigadora, quien desarrolla su labor en el Laboratorio de Física de Partículas de Annecy del CNRS en Francia, argumenta que las actividades de los científicos pertenecientes al JINR en colaboraciones internacionales deberían ser limitadas, ya que representan una amenaza para la seguridad de Europa, según detalla en su reporte (arXiv:2603.21896).
Riesgos de transferencia tecnológica
De acuerdo con Berger-Hrynova, el personal del JINR puede desplazarse libremente hacia instituciones científicas en el Reino Unido y la Unión Europea. Esta movilidad permitiría que mantengan el acceso a tecnologías avanzadas que, posteriormente, podrían ser transferidas a actores de seguridad y militares a través del ecosistema industrial y de investigación estrechamente conectado de Dubna.
La física afirma que los científicos del instituto han desempeñado un papel fundamental en la conversión de Dubna en un centro neurálgico para el complejo militar-industrial ruso, valiéndose de programas de formación de personal, esquemas de transferencia de conocimientos e investigaciones de doble uso.
Antecedentes y contexto del JINR
La investigación de Berger-Hrynova fue impulsada por un artículo publicado en diciembre de 2022 por el New York Times, el cual reveló que en Dubna se producían los Kh-101, misiles de crucero rusos lanzados desde el aire.
El JINR es un centro internacional de investigación en ciencia nuclear que cuenta con una plantilla de 5,500 empleados. Hasta antes de 2022, la institución recibía anualmente la visita de más de 1,000 científicos provenientes de diversas organizaciones colaboradoras.
Sobre la autora del informe, Tetiana Berger-Hrynova nació en Ucrania, realizó sus estudios en la Universidad de Liverpool y obtuvo un doctorado en la Universidad de Stanford.
