Según el sitio web Real Simple, varios dietistas autorizados han comparado diferentes tipos de mantequillas de frutos secos para determinar cuál es la opción más saludable, y sus conclusiones apuntan inesperadamente en la misma dirección.
Las mantequillas de frutos secos y semillas son un elemento básico en la despensa de muchas personas. Se utilizan en todo, desde sándwiches y batidos hasta salsas y repostería, y aportan no solo sabor, sino también grasas, proteínas y micronutrientes esenciales.
Sin embargo, a pesar de que las alternativas a base de almendras, anacardos y semillas a menudo se comercializan como opciones “superiores”, existe una alternativa clásica a la que los dietistas recurren con más frecuencia.
¿Qué determina si una mantequilla de frutos secos es una buena elección?
Cuando los expertos en nutrición evalúan la salubridad de una mantequilla de frutos secos, no se fijan principalmente en el tipo de fruto seco utilizado, sino en la lista de ingredientes.
El principio básico es sencillo: cuantos menos ingredientes, mejor.
Muchos productos contienen aceites añadidos, azúcar o estabilizadores para una mayor vida útil y una consistencia más cremosa. El problema es que estos aditivos a menudo aumentan el contenido calórico sin aportar una nutrición significativa.
Por lo tanto, los dietistas suelen recomendar mantequillas de frutos secos que consisten básicamente en frutos secos, posiblemente con una pequeña cantidad de sal.
El contenido de sal y azúcar también es importante.
Dado que muchas personas ya consumen más sodio y azúcar añadida de lo recomendado, una mantequilla de frutos secos “pura” puede ayudar a reducir el riesgo de presión arterial alta y problemas metabólicos. Otra señal de advertencia son los aceites tropicales añadidos, que pueden aumentar la proporción de grasas saturadas en el producto.
La opción favorita común
Cuando se pidió a varios dietistas que indicaran qué mantequilla de frutos secos preferían usar en su vida diaria, la respuesta fue unánime: la mantequilla de cacahuete.
Las razones son varias. La mantequilla de cacahuete es fácilmente accesible, asequible y nutricionalmente equilibrada. Una porción normal contiene una cantidad relativamente alta de proteína en comparación con otros frutos secos, al tiempo que las grasas consisten en gran parte en ácidos grasos insaturados asociados a mejores niveles de lípidos en sangre.
Además, existen investigaciones que sugieren una relación entre el consumo regular de cacahuetes y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.
La mantequilla de cacahuete también aporta antioxidantes, como la vitamina E, que apoyan el sistema inmunológico y protegen las células contra el estrés oxidativo.
Otra ventaja es que es más fácil encontrar mantequilla de cacahuete sin aditivos innecesarios en comparación con algunas alternativas de mantequilla de frutos secos más exclusivas.
Cómo utilizan los dietistas la mantequilla de cacahuete en su vida diaria
Los expertos en nutrición destacan a menudo la versatilidad de la mantequilla de cacahuete.
Se puede utilizar en el desayuno sobre tostadas, como tentempié con frutas o verduras, o como base para salsas tanto para fideos como para platos salteados. Funciona igual de bien en productos de repostería dulces como en platos salados y puede ayudar a que una comida sea más saciante.
Al mismo tiempo, se hace hincapié en la importancia de la moderación.
La mantequilla de cacahuete es densa en energía, y es fácil exceder el tamaño de la porción.
Una porción estándar es de aproximadamente dos cucharadas: más de eso puede significar rápidamente una gran ingesta de calorías, especialmente si se combina con acompañamientos azucarados.
Conclusión
En resumen, el razonamiento de los dietistas demuestra que no siempre son las opciones más de moda las mejores.
Una mantequilla de cacahuete sencilla con una lista corta de ingredientes puede ser una de las opciones más nutritivas y prácticas en la cocina, siempre y cuando se utilice con equilibrio y conciencia.
Fuente: Real Simple
