Un juez federal de Chicago falló el 30 de octubre de 2026 que McDonald’s deberá enfrentar una demanda colectiva propuesta que acusa a la cadena de comida rápida de engañar a los consumidores sobre los ingredientes de su sándwich McRib, al sugerir mediante su marketing que el producto contiene carne real de costilla de cerdo.
La disputa judicial en torno al icónico sándwich de temporada de McDonald’s ha dado un giro significativo. La jueza federal de distrito April Perry rechazó la solicitud de la compañía para desestimar por completo el caso presentado en un tribunal federal del norte de Illinois, permitiendo que las acusaciones centrales de engaño al consumidor, fraude y enriquecimiento injusto avancen hacia las siguientes etapas procesales, a pesar de haber desestimado cinco reclamaciones adicionales sin perjuicio, según constató Fox Business.
Las acusaciones sobre la carne y el precio del sándwich
El litigio, iniciado en diciembre de 2025 por cuatro consumidores de California, Nueva York, Illinois y Washington D.C., pone bajo la lupa la composición del patty y su costo. Según los demandantes, el nombre del producto, la publicidad y su forma característica de costillar se combinan para hacer creer a los compradores que están adquiriendo un corte prémium de carne de costilla.
La demanda sostiene que el medallón está elaborado en realidad con carne de cerdo reestructurada procedente de cortes de menor categoría, incluyendo hombro, corazón, tripas o estómago. Los demandantes argumentan que los clientes pagan un precio elevado, que puede alcanzar los $7.89 antes de impuestos en algunos establecimientos estadounidenses —mientras que Mashed documentó un precio individual de $5.99 y de $9.89 en combo con patatas y bebida, contrastando con los $2.69 por pieza y $5.59 por menú registrados en 2010—, todo bajo una falsa expectativa generada por la presentación comercial.

La jueza federal de distrito April Perry señaló en declaraciones a USA Today que «la interpretación que hacen los demandantes del término «McRib» no es irrazonable ni fantasiosa».
Durante el proceso, los demandantes presentaron encuestas de opinión para respaldar sus argumentos ante la corte. Uno de los sondeos indicó que el 72% de los encuestados esperaba que el McRib contuviera carne de costilla, mientras que el 67% señaló que este factor era importante o muy importante al momento de decidir su compra.
La defensa de McDonald’s y los argumentos del tribunal
Por su parte, la multinacional ha rechazado categóricamente las acusaciones, defendiendo la calidad de sus insumos y la transparencia de su oferta culinaria. La compañía asegura que el sándwich está hecho con 100% cerdo obtenido de agricultores y proveedores en Estados Unidos, y ha negado específicamente el uso de corazones, tripas o estómagos escaldados en su preparación.

McDonald’s afirmó a USA Today que «esta demanda distorsiona los hechos y las reclamaciones carecen de fundamento».
La empresa argumentó ante la corte que un nombre comercial distintivo no engaña a los consumidores razonables y que la información sobre los ingredientes está disponible al público, identificando simplemente al cerdo como componente principal. Sin embargo, la jueza Perry desestimó esa postura en su fallo, señalando que el sitio web de McDonald’s describe el relleno de manera genérica como «cerdo» y que un sándwich de $7 no debería requerir que el cliente investigue los cortes específicos de carne antes de adquirirlo.
La jueza también apuntó que otros productos de la cadena, como el McChicken o el Egg McMuffin, utilizan nombres que describen directamente lo que contienen, lo que refuerza la validez del análisis en esta etapa judicial, añadiendo además que los anuncios publicitarios que realzan la morfología similar a las costillas podrían sostener una alegación de intención defraudatoria.
El regreso del sándwich y las próximas etapas legales
La decisión judicial se produce mientras la compañía implementa un nuevo lanzamiento limitado del producto. A finales de octubre de 2026, el McRib volvió a los menús en ciudades seleccionadas de Estados Unidos como Los Ángeles, Chicago, Miami y Dallas, manteniendo la tradición de disponibilidad limitada que ha alimentado su estatus de culto desde su introducción original en 1981, cuando el chef René Arend concibió la receta como una alternativa ante la escasez de carne de pollo.

Aunque la resolución de la jueza Perry no establece que la empresa haya incurrido en publicidad engañosa, sí permite que el pleito avance y que los demandantes busquen la certificación de una demanda colectiva para representar a un grupo más amplio de compradores afectados.
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