Poner límites se ha convertido en uno de los consejos más repetidos en las redes sociales y el ámbito del bienestar emocional. Llevar esta práctica al extremo genera el efecto contrario y aleja a las personas de su libertad, según advierte la psicóloga Julia Moreno.
Los riesgos de no tolerar ninguna incomodidad cotidiana
Llevar la recomendación de marcar distancia al extremo puede provocar que no se tolere absolutamente nada de malestar. La especialista señala que, aunque establecer límites resulta necesario para proteger nuestro bienestar, existe una diferencia importante entre defender nuestros derechos y evitar cualquier experiencia que nos produzca incomodidad, tal como publicó El Confidencial.
La convivencia incluye experiencias cotidianas incómodas que no justifican una ruptura, como aburrirse en una conversación o escuchar un comentario poco acertado. Cuando poner límites se convierte en no tolerar absolutamente nada el malestar, se terminan reduciendo las posibilidades de aprender, experimentar y decidir.
Esto aleja a la persona de lo que realmente quiere.
Moreno señala que hay que poner límites a poner límites.

Esta tendencia a evitar cualquier contratiempo también se alimenta del funcionamiento de los algoritmos en las plataformas digitales, que permiten descartar opiniones contrarias y consumir únicamente contenidos afines. Escuchar otros puntos de vista y exponerse a opiniones diferentes ayuda a ampliar la perspectiva en lugar de construir una visión parcial de la realidad.
La falta de diferenciacion del yo anula los limites personales
La falta de diferenciación del yo, un concepto procedente del pionero de la terapia familiar Murray Bowen, influye cuando la identidad individual no se mantiene firme frente a los demás. Una baja diferenciación hace que las emociones ajenas se sientan como propias, lo que lleva a la persona a anular sus propios límites con tal de reparar el enfado ajeno.
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