Científicos han descubierto una causa sorprendente detrás de la dificultad para curar algunas heridas crónicas, incluso cuando se utilizan antibióticos. La razón reside en un tipo común de bacteria presente en estas heridas que, no solo es resistente a los medicamentos, sino que también libera moléculas dañinas que debilitan las células de la piel e impiden la regeneración del tejido.
La investigación revela que neutralizar estas moléculas perjudiciales con antioxidantes permite a las células de la piel recuperarse y reanudar el proceso de curación.
Un equipo de investigación internacional, liderado por la Universidad Tecnológica de Nanyang en Singapur, ha identificado una estrategia prometedora para acelerar la cicatrización de heridas crónicas, incluyendo aquellas infectadas con bacterias resistentes a los antibióticos, según informa Daily Science.
Alrededor de 18.6 millones de personas en todo el mundo sufren de úlceras en los pies diabéticos. De hecho, se estima que uno de cada tres pacientes con diabetes desarrollará una úlcera en el pie a lo largo de su vida. Estas heridas crónicas son una causa principal de amputación de las extremidades inferiores, y la infección persistente a menudo complica el proceso de curación.
Un estudio conjunto de la Universidad de Ginebra y la Universidad Tecnológica de Nanyang ha revelado que la bacteria Enterococcus faecalis puede obstaculizar la cicatrización de heridas a través de la producción de peróxido de hidrógeno, un subproducto de un proceso metabólico llamado transferencia de electrones extracelular. Esto provoca estrés oxidativo en las células de la piel, activando una respuesta protectora que ralentiza la actividad celular e impide su migración para cerrar la herida.
Los investigadores utilizaron bacterias modificadas genéticamente que producen menos peróxido de hidrógeno, lo que permitió a las células de la piel recuperar su capacidad de curación. Asimismo, el uso del enzima catalasa, un antioxidante que neutraliza el peróxido de hidrógeno, redujo el estrés celular y promovió la migración celular.
Estos hallazgos sugieren una nueva estrategia terapéutica para las heridas crónicas, basada en neutralizar los productos dañinos de las bacterias en lugar de eliminarlas con antibióticos, lo que podría disminuir el riesgo de resistencia a los antibióticos.
Los investigadores proponen el desarrollo de apósitos que contengan antioxidantes para su uso clínico en un futuro próximo, con el objetivo de mejorar la cicatrización de heridas.
