Júpiter, el planeta más grande de nuestro Sistema Solar, es tan colosal que, de hecho, todos los demás planetas del Sistema Solar podrían caber dentro de él.
Júpiter es un gigante gaseoso, compuesto principalmente por gases como el hidrógeno y el helio que rodean un pequeño núcleo central.
El 4 de julio de 2016, la nave espacial Juno de la NASA llegó a Júpiter y ha estado orbitando el gigante gaseoso desde entonces.
Juno nos ha proporcionado imágenes asombrosas de los polos de Júpiter, su Gran Mancha Roja –una tormenta del tamaño de la Tierra que ha estado rugiendo durante siglos– y ha revelado algunos de los mayores misterios del planeta.
Ahora, la NASA informa que los datos recopilados por Juno revelan que Júpiter es ligeramente más pequeño y achatado –o, como se dice, “aplastado”– de lo que se pensaba anteriormente.
Los científicos analizaron datos obtenidos durante 13 sobrevuelos de Juno a Júpiter y determinaron que el gigante gaseoso es 8 km (5 millas) más estrecho en el ecuador y 24 km (15 millas) más achatado en los polos.

La técnica utilizada para recopilar estos datos se llama ‘ocultación de radio’, que permite a los científicos “ver” a través de la densa y tormentosa atmósfera de Júpiter.
El proceso consiste en que la nave espacial Juno emite señales de radio de vuelta a la Tierra, pero estas señales primero atraviesan la capa superior de la atmósfera de Júpiter.
Esto provoca que las señales se doblen y se deformen, y también que lleguen a la Red de Espacio Profundo de la NASA en la Tierra ligeramente más tarde de lo habitual.
El cambio en la frecuencia causado por los efectos de curvatura de la atmósfera de Júpiter permite a los astrónomos calcular la temperatura, la presión y la densidad de electrones a diferentes profundidades.

Si bien este descubrimiento ha permitido a los científicos planetarios aprender algo nuevo sobre nuestro Sistema Solar, la NASA afirma que el estudio podría facilitar una mejor comprensión de los planetas gigantes que orbitan estrellas distantes, conocidos como exoplanetas.
Los astrónomos utilizan un método llamado método de tránsito para descubrir y obtener más información sobre los exoplanetas.

Este método implica observar un exoplaneta pasando frente a su estrella anfitriona, desde nuestra perspectiva en la Tierra, y utilizar esa información para determinar el tamaño, la composición e incluso la química del exoplaneta.
Los científicos creen que este estudio de Júpiter podría servir como un análogo, ayudándoles a interpretar mejor los datos adquiridos de exoplanetas que pasan frente a sus estrellas.
Puede leer el estudio completo en Nature Astronomy.
